viernes, 28 de agosto de 2009

Golazo y Medio(s)


Yo, que nunca disfruté del fútbol —ni a rastras me llevan a la cancha—, yo que solamente veo algún partido internacional, casi exclusivamente si hay Mundial (y Argentina juega), nunca pensé que llegaría el día de alegrarme porque vaya a haber mucho, pero mucho fútbol en TV.

Pero, claro, tampoco hubiera imaginado nunca que, llegando al país tras muchos años lejos, me encontraría, el día que por mera curiosidad me dispuse a “pispear un cacho” de un Boca-River, viendo sólo una tribuna, y eso a pesar de —o precisamente por— tener Cable. Cuando me di cuenta de lo que pasaba, creí estar en Argentina Año Verde pero al vesre.

Siempre pensé que el pueblo argentino era bastante conformista, comevidrio y tragasapos, pero, ¿que le saquen el “fulbo” sin decir palabra? ¡Imposible!. Sin embargo, lo impensable había sucedido, y, hasta donde he podido averiguar, aparentemente sin que nadie diga nada. Nada “fuerte”, al menos.

Por eso, me alegro. Porque el espíritu democrático bien entendido no está en querer que se haga sólo lo que yo, sino la mayoría, quiere. Y si la inmensa mayoría vive para y por el fútbol, ESO es lo que debe haber, se debe ver. ¿Que a mí no me interesa? ¿y qué, puedo hacer zapping, no? —O LEER, práctica muchísimo más sana que envenenarse cada día con los medios “que supimos conseguir”—.

Es que aún me resulta difícil de creer… Hace un par de décadas, cuando el cable era una novedad, muchos nos alegramos de pagar, a cambio de no sufrir las insoportables tandas comerciales de la televisión por aire. ¿Y qué pasó? Que las empresas privadas —“privadas de honestidad, privadas de escrúpulos, privadas de ética y privadas de eficiencia”, como solía ya entonces decir Roberto Vacca— habían logrado imponer la fórmula “pague por ver la misma porquería” (o peor). El mismo Vacca decía también entonces, sonriendo: “Antes, yo tenía sólo cinco canales de mierda, y en cambio, ahora, “por suerte”, tengo ¡setenta canales de mierda!”

Por eso creo que el convenio que deja medio-afuera del negocio al monopolio trompeta y sotreta, es un golazo.

Con la prórroga de “delegaciones” que apunta a que siga siendo el Gobierno quien gobierne, especialmente en materia retenciones, y el veto a la ley destinada a rebajarlas, tres a cero. Cuatro a cero será con la Ley de Medios Audiovisuales —que pasará, espero—. Y un contundente cinco a cero se lograría si al Gobierno se le ocurriese (al fin) aprovechar para meter también la reforma impositiva —con impuesto a la renta financiera y ¿por qué no? Ganancias a jueces y hasta obispos, que bien que ganan y no pagan NADA—.

¿Sueños guajiros? Puede ser. Pero, ¿cuántas cosas que se han dado desde 2003 nos parecían entonces imposibles? ¿Cuántas hace exactamente un par de meses?

No digo, en absoluto, “ya está, ya ganamos, va a ser fácil”. De ningún modo. Infernal, va a ser. La ofensiva que se viene será tan enorme como difícil es prever con qué clase de cañonazos y cartas bajo la manga que ni imaginamos, nos atacará el monstruo monopólico extorsionador y mentiroso. “Histérico”, está el monstruo, su reacción será tan devastadora como su gran poder —de lavado de cerebro, especialmente— le permita. Ya se ven los ejemplos: “Ley Mordaza”, “Ley Chavista”, dicen. Que es “para controlar la prensa”, dicen, “contra la libertad expresión” cuando en realidad es absolutamente lo contrario.

Veamos algunos ejemplos de lo publicado en blogs amigos:

Gerardo Fernández en “Tirando al Medio” dice:

“El titular como nunca encaja con la foto. Observe señora el lomo de ese morocho que está en primer plano. Sólo falta que le agreguen un ¡Berp! de esos que lanzaban los personajes grotescos de Tabaré en la revista Humor.

El objetivo es instalar la idea de que D'Elía, Moyano y Moreno van a ir con sus ordas de "masculinos" a chequear los boletines informativos a las radios y canales.

Una nueva instancia de debate se abre y se pondrá a prueba la capacidad de penetración de la manipulación monopólica.

No quieren discutir una ley de medios de la democracia. Clarín pretende seguir ostentando el récord mundial de ser uno de los multimedios que controla monopólicamente los contenidos y medios de difusión audiovisuales en la mayoría de las grandes ciudades argentinas.

En tal sentido van a tergiversar la información de las formas más impensadas.

Pero hay algo que no podrá ya evitar y es que el tema de la propiedad de los medios se instale en el debate público. No podrá evitar que cualquier persona que googlee cómo funcionan los medios en otro país tome conciencia del nivel de abuso de posición dominante que ejerce este grupo en Argentina. Por suerte ya no estamos en los tiempos donde el acceso a la información se daba sólo a través del diario y la radio. Cada vez es más dificil tapar el sol con la mano en materia de medios.

Nadie puede asegurar hoy por hoy cómo será el trámite parlamentario del proyecto y mucho menos si será modificado y aprobado. Pero lo importante es que se instalan un montón de nociones que por el solo hecho de ser debatidas van sumando masa crítica contra el monopolio.

No se trata de controlar los medios, por el contrario, se trata de que dejen de ser controlados por Clarín, que es muy distinto.

La sociedad tendrá la posibilidad de contar con una ley democrática que incluso pueda ser modificada todas las veces que sea necesario, pero que el piso sea el marco democrático ya de por sí es un avance ante la pretensión de Clarín de seguir manejando el espectro mediático amparado por la ley 22.285 que sancionó Videla en 1979”.

“Derek Dice” dice (valga):

“¿Puede este Congreso tratar la Ley de Medios?.

En principio tendríamos que admitir que la Ley de Medios ya tuvo una real y poderosa oposición y fue la que abrió Cristina el 18 de Marzo pasado en el Teatro Argentino. Esta "oposición"- conformada por la Sociedad Civil institucionalizada en las centenas de foros donde se debatieron puntos específicos que fueron observados, reformulados, especificados y re-escritos - se ocupó de criticar cada una de las debilidades que traía su redacción, las cosas que omitía, los derechos que podía llegara vulnerar y que también se ocupó de fiscalizar el cumplimiento de lo modificado de tal modo que lo que llegó al Congreso hoy es una gigantesca síntesis de esta vigorosa reflexión social llamada Ley de Medios Audiovisuales.
En ese sentido decir que es una Ley del Gobierno es prácticamente un insulto, un prejuicio hacia las grandes batallas populares y una manifestación de ignorancia tan grande que no admite respuesta porque es inadmisible que no se vea que es una Ley del Pueblo y el Gobierno —fiel a su compromiso con lo POPULAR— se hace cargo de llevar adelante la iniciativa para que sea sancionada en el Congreso”.

Diego F. de “MundoPerverso” —un joven de apreciable madurez—, dice:

“Se viene una batalla realmente importante en lo que a política se refiere: la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es una ley que por la naturaleza de lo que intenta ordenar generará intensos y altisonantes debates. En principio hay que reconocer el punto de partida y éste es el siguiente: la ley que hasta el día de hoy rige la radiodifusión en nuestro país fue diseñada por el régimen terrorista que usurpó el poder en el '76 y de hecho lleva la firma de sus máximos exponentes. Esta ley y sus modificaciones posteriores permitieron la constitución de grupos multimediáticos que concentran una gran parte del mercado y mantienen un virtual monopolio de la información.

Como planteábamos en esta entrevista, "los multimedios son, en definitiva, empresas. Las empresas tienen una estructura jerárquica vertical y las decisiones que se toman en la cúpula bajan al resto de los empleados. La libertad de prensa en los hechos no significa “la libertad de los periodistas de publicar lo que quieran sin condicionamientos” sino “la libertad de los dueños de los medios de publicar lo que quieran”. El periodista que no esté de acuerdo con la línea editorial de un determinado medio se tiene que ir".

Esto genera un virtual control sobre la opinión pública, y estas corporaciones no están dispuestas a democratizarlo sin dar una dura pelea. Como señalara en su momento Joaquín Morales Solá en una crítica al Gobierno "El problema consiste en que la prensa se le mete en el medio. Innecesariamente, ha decidido competir con el periodismo por el control de la opinión pública. Ese es el conflicto de fondo, que no carece de palabras injustas y de agravios innobles." Por supuesto, "el periodismo" en este caso es un eufemismo de "los grupos multimediáticos" ya que es sabido que "el periodismo" no es el que decide las líneas editoriales sino los dueños de las empresas de comunicación”.

Y corto aquí, que esto se hace largo. Pero no sin algo del espíritu futbolero que no me caracteriza:

¡Vamos Cristina, todavía! Vamos por el cinco a cero, que nada es imposible, y hace tiempo se sabe aquello de que “El ataque es la mejor defensa”.