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lunes, 19 de abril de 2010

¿Periodistas Escrachados?

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Algo aturdido, estoy, por la indignada reacción de colegas periodistas ante el “ataque violento y cobarde” a estos otros “colegas” —al final explico las comillas—:

1- Sólo preguntar si pueden realmente llamarse “independientes”, ¿es “salvajismo”, “ataque”, “amedrentar”, etc.? ¿Y es atacar a todo un gremio?

2- ¿Es correcto atribuir al kirchnerismo un afiche , dándolo por sentado sin ninguna prueba, si es ANÓNIMO?

3- ¿No parecen, las fotos, algo “formales”, como sacadas del archivo de “alguna” empresa, como las que usan en sus ediciones digitales los medios de prensa para encabezar notas de sus periodistas-estrella? —’tá bien, cualquiera las podría haber sacado de Internet, pero para ampliarlas tanto, ¿no hacen falta los originales?

4- ¿No es “raro” que la pegatina haya sido el día de la marcha? ¿Queríamos, quienes fuimos a reclamar a la Justicia, dar pasto a las fieras justo en ese día?

5- ¿No hace acordar a Nerón quemando Roma y Hitler el Reichstag, i.e. no suena a operativo de auto-escrache?

6- ¿No es tiempo de que ciertos periodistas notorios dejen de creerse, como la Iglesia desde tiempos de la Inquisición, intocables e incuestionables —y el gremio los apoye—?

7- Sea quien fuere que lo hizo, —da igual si hubiera sido algún imbécil—, ¿no es la pregunta (la del afiche), pertinente? ¿Qué es más “atentado a la libertad de expresión” (como acusó el comunicado una organización de periodistas), hacer la pregunta o —en ambos sentidos— reprimirla?

Por último: A mi ver, estos son mercenarios antes que colegas (y al revés da igual). ¡Lo menos que se puede hacer es criticarlos!

¿O no?

Ricardo Moura es autor de OPIBLOG.

viernes, 16 de abril de 2010

Ya No Soy más "Kirchnerista"

7 comentarios:
¡Epa, a no asustarse, compañeros! Lo que pasa es que cada día estoy más “CRISTINISTA”… NO por desmerecer la gestión de Néstor, el primer GRAN Presidente que tuvimos en cincuenta años, sino porque a ella la veo aún mejor—y no es poco decir—, al punto que siento que habría que cambiar el dicho popular de tener “bolas” (o cojones) por ovarios. Que ninguno significa nada, por supuesto, porque no creo que el ser valiente, inteligente, ejecutiva y eficiente, tenga mucho que ver con cuestiones anatómicas —o quizá sí, pero eso la ciencia no lo indica, y aunque lo hiciera yo desconfiaría—, pero valor simbólico sí tiene.

¿Por qué digo todo esto? Porque veo un problema: Oigo a casi todos los de “esta vereda” hablar de la candidatura de ÉL para presidente en 2011, y temo que podría ser, estratégicamente, un error. Yo apuesto a la candidatura para reelección de ELLA, y permítaseme extenderme un poco:

Por empezar, ¿por qué cambiar lo bueno que tenemos? Pero además, hacer ese cambio es darle más armas a las fieras, más munición para su cantaleta de la monarquía, “la Pareja Real”, etc.

En cambio, si ella, que ha sido mucho más atacada, denostada e injuriada que él, se presenta y gana —como creo posible—, la voluntad popular así expresada taparía sus sucias bocas, al menos un buen rato. Más CONTUNDENTE que votarlo a él —que lo haré igual, duda no quepa, si ésa llega a ser la decisión—.

Sigo: Cristina ha demostrado que quiere y puede hacer lo prometido, profundizar en la línea iniciada por su esposo.

Y él tiene muchísimo trabajo que hacer, que se le dificultaría de volver a ejercer la Presidencia. Me refiero a tratar de hacer algo bueno de esa bolsa de gatos que hoy es el PJ, además, quizás, de presidir también —como se comenta— UNASUR, que no es moco’e pavo y también es IMPORTANTE ¿no?

Ahora bien: como sólo hay una reelección, entonces sí, ¡Néstor 2015! ¿Y después Néstor otra vez, y después Cristina, y…? Ay, si algún troglo me lee… —no creo, menos mal—.

Resumiendo, reelegirla a ella sería MÁS paliza al rejunte opositor, y además: una gestión excelente como ésta, ¿no debería seguir, para ser la continuidad del principio —en ambos sentidos de la palabra—?

Ya sé, ya sé que es peligroso, ¿pero qué cosa no lo es? Nadie tiene “comprados y guardados” todos los porotos. Hay que decir que la posibilidad de reelección se reforzaría con algunas medidas que aún se pueden tomar, entre este año y el próximo, como, por ejemplo, la reforma tributaria y financiera, que pondría en aprietos para votar en contra a más de un congresista opositor “de centroizquierda”.

Ricardo Moura.

P.D. ¿No creen que si a alguien le calza aquel verso de Benedetti, lo de “en la calle codo a codo somos muchos más que dos”, es a ellos dos? Bueeno, sí, también yo “soy la mierda oficialista”.


Ricardo Moura es autor de OPIBLOG

lunes, 12 de abril de 2010

"Miente, Miente Que Algo Queda (II)

3 comentarios:

Quizás la del título haya sido la única verdad dicha por Goebbels en su vida… pero es enorme, contundente y temible, apabullante.

Porque ES verdad. ¿Quién puede ser tan impermeable, tremendamente terco o lúcido como para resistir tantas cataratas de mentiras, sin dudar, al menos, un poquito?

Si hasta a mí me están empezando a hacer creer que la verdadera inflación no es la reflejada en cifras del Indec…

A ver: Dije y sostengo que mi bolsillo “siente” aumentos de precios mucho más cercanos al Indec que a las “consultoras privadas” —que además sé interesadas en crear sensación de inflación si no la inflación misma, y lo que no sé es con qué medios y método lo hacen—. La cuestión es cómo y por qué creerle más a unos que otros. ¿Acaso los ciudadanos comunes andamos munidos de planillas y calculadoras —y tiempo de sobra—, relevando todos y cada uno de los productos en góndolas del súper al que vamos… sin hablar de los precios de cosas que no nos interesan, o están en otros barrios, lejos?

Permítaseme contar:

Hace décadas vi uno de esos experimentos filmados que tanto gustan a los americanos. En una pizarra ponían varios segmentos, digamos A, B, C, D E, F y G, todos de distinto largo, pero (digamos que) el G notoriamente mucho más cortito que cualquiera. Y ponían una fila de estudiantes voluntarios a participar… sólo que todos menos el último habían sido advertidos (y pagados) para decir que el más corto era el C. Sólo el último de la fila, creyendo que los anteriores sabían lo mismo que él (nada) era el sujeto del experimento. Y la cámara se dedicaba a filmar sus reacciones. Ante la pregunta de cuál segmento es el más corto, sonreía, seguramente pensando “Qué fácil”. Cuando el primero de la fila decía “El C”, el sujeto lo miraba asombrado, obviamente pensando “éste está loco”. Pero todos los demás decían lo mismo, mientras la cámara registraba sus expresiones cada vez más alarmadas ante la insensatez de las respuestas… hasta que —ya imaginarán— al llegar su turno también decía “El C”.

¡Es que es MUY difícil “ir contra la corriente”!, y eso era, precisamente, el verdadero objeto del experimento.

Y estos HDP que hoy nos mienten y mienten para que algo quede, bien deben saberlo, ¿o no?

Todo esto para decir: Ustedes son los que me preocupan, compañeros de la izquierda progre bienintencionada. Porque cada día veo que algo queda, algo quedó, algo les “vendieron”, y repiten, y repiten, aun sin darse cuenta.

¿No me creen? Hasta a un súper-lúcido como Aliverti le he encontrado un “Indek” escrito así, con K, y no precisamente para criticar la intención de quienes acuñaron la idea, sino “los errores del Gobierno” —en un artículo que, sin embargo, en general defiende elocuentemente al mismo.

No hace mucho, el mismo Aliverti escribió que “el affaire del Banco Central es un episodio que el kirchnerismo se compró solo.”

¿En serio, Aliverti? ¿No fue UNA CAMA, bien planificada y orquestada? ¿No estaba ahí, Redrado, sonriente y aplaudiendo, cuando la Presidenta anunció el Fondo del Bicentenario? ¿No fue ÉL quien esperó el “momento propicio” (el fin de las sesiones ordinarias) para amotinarse, buscando dejar al Gobierno mal parado?

Al mismo Aliverti, y también a Wainfeld —ambos completamente libres de cualquier sospecha de antikirchnerismo, mucho menos malintencionado— he oído hablar de “las formas avasallantes” del Gobierno. Y cuando esto mismo comentaba yo con una compañera, me dijo “Es que son avasallantes”.

¡NO! —contesté— , Usar mecanismos legales de la democracia como los reglamentos del Congreso, no es “avasallar” ni “atropellar” , emitir DNUs ¡tampoco! —Y Cristina es quien menos ha acudido a este mecanismo, 5 en dos años contra 73 de De la Rúa y 158 de Duhalde en plazo similar, sin hablar de los 545 de quien el propio Aliverti gusta llamar “La Rata”—.

Pocos gobiernos ha habido —si hubo alguno— tan respetuosos de la legalidad, como éste. ¿No basta, acaso, con la derogación sin chistar de la 125, a horas de la vil traición del Vice, como ejemplo? ¿No es el primero, en mis 63 años de vida, que cuando uno de su funcionarios de primera línea es acusado de corrupción —aunque sea con indicios discutibles—, es cesanteado y procesado?

Confundir querer gobernar —i.e. ejercer autoridad— con “avasallar”, ¿no es claro síntoma de que “algo queda”?

Pero hay cosas más sutiles:

Con otra compañera, comentaba yo la participación de Carlos Heller en un programa de TN en que se la habían pasado mintiendo, en su presencia, sobre el infausto tema de la compra de los dos millones de dólares, (presentándolo como una compra especulativa, aprovechando “información privilegiada”). Evidentemente “apretado” para que dijera algo, Heller dijo “tener una visión más amplia”, consistente en que “Quienes ejercen cargos públicos, mientras ejercen cargos públicos deberían abstenerse de hacer negocios.” —textual, el resaltado es mío—.

—Y yo estoy de acuerdo con eso —me interrumpió la compañera.

—¿Pero qué cargo público ejercía Kirchner en 2008? —retruqué.

—¿No era diputado?

—No, en 2008, NO. Era Presidente del PJ.

—Eso no es ejercer un cargo público —reconoció la compañera, creo (espero) que entendiendo lo que yo quería decir.

Pero el daño fue hecho cuando Heller, quizá sin darse cuenta, mezcló lo que no tenía nada que ver, dando la sensación de que Kirchner había cometido una falta inexistente —dando para titulares y “zócalos” perversos—.

Resumiendo, que esto se hace largo: Yo no soy “políticamente correcto”, y a los compañeros que se esmeran en parecerlo es que les digo que a mí me tienen recontra-repodrido con “los errores del Gobierno”, que si no los tuviera no serían humanos, y eso sí me daría MIEDO.

Piensen, compañeros, por favor, piensen cuántas mentiras han oído y “algo quedó” en el subconsciente, llevando a repetir absurdos… como que habría que no pagar la deuda porque “el fallo judicial del Juez Ballesteros, “con sentencia firme”, dice que hay que auditarla antes. LEAN, por favor, dicho fallo… y van a encontrar que es un fallo absolutorio en una causa sin imputados y además prescripta, y lo único que hace el Juez es OPINAR, en los considerandos —algo sin ningún valor legal, muchísimo menos ante cortes internacionales que son las únicas que cuentan para el caso—. NO repitan, sin pensar, las mentiras de Solanas, NO digan que la Presidenta “legitimó la deuda” —que eso lo hicieron los cuatro gobiernos legítimos y democráticos que hubo antes de los K, al seguir negociando y endeudando más—, por lo cual “ya no se puede hablar del tema”, que es lo que verdadera y realistamente dijo ese lujo de Presidenta que tenemos y a veces presiento que ni nos merecemos si somos tan estúpidos.

Ricardo Moura es autor de OPIBLOG


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lunes, 5 de abril de 2010

Miente, Miente, Que Algo Queda

2 comentarios:

¿De qué nacionalidad es quien esto escribe? —al final está, aunque no hay premio por adivinar—. Resaltados de Opiblog:

Sigo estando convencido de que la manipulación mediática, que en algunos casos resulta desvergonzada, es una de las razones por las que resulta tan difícil movilizar a la población en defensa de sus intereses. Ustedes me dirán: ¿para qué otra cosa se practica entonces la manipulación? Y es verdad: la manipulación busca deformar la verdad para que la gente siga creyendo que sus males no se originan en quien realmente los produce, sino en quien quiere poner coto a los mismos. La manipulación mediática invierte roles y responsabilidades con una ligereza tan descarada y constante que resulta imposible responderle si no se cuenta con medios en los que prevalezca una visión menos maniquea del mundo en el que vivimos.

Hace unos instantes leí una cita ejemplarizadora de este fenómeno en un texto del periodista español Pascual Serrano. Revise lo que sigue y aplíquelo a otras informaciones que la prensa le suministra, porque estas son groserías puras y desnudan sus intenciones ante cualquier persona cuyo seso no haya sido devorado por la propaganda. Se trata de dos textos del mismo periódico que, ante una noticia que no es acorde a sus intereses, titula así: Escasa asistencia a la manifestación de los sindicatos, y luego dice: “Unos pocos miles de simpatizantes de la UGT (Unión General de Trabajadores de España) y de la CC.OO. (Confederación Sindical de Comisiones Obreras) se han reunido este martes en la Plaza Cibeles de Madrid con lemas contra el Partido Popular (de Aznar)…”. Mientras que el otro titular, en el que se defiende su posición, dice: Aznar se da un baño de multitudes: ¡VUELVE!, y en el desarrollo de la información manifiesta: “Decenas de personas han pedido a Aznar que regrese a la vida política en el acto de homenaje…”.

Es decir que miles de personas son “escasa asistencia” y decenas, solo decenas, constituyen “un baño de multitudes”. Quien los lea sin prevenciones lo hará prejuiciado por los adjetivos y creerá, sin mala intención y contra toda lógica, que muchos son pocos y pocos son muchos. Este es solo un ejemplo, entre los miles que se publican diariamente en todo el mundo, para defender un orden social y económico que favorece a las minorías y a las corporaciones económicas.

Se trata, a través de estas burdas tergiversaciones, de crear una realidad mediática que, a la postre, pareciera ser la única realidad y que apuntale el proyecto político dominante. ¿Que las primeras víctimas de esta conducta son la verdad, la objetividad y el sentido común? Por supuesto, qué duda cabe. Pero qué importan la verdad, la objetividad y el sentido común cuando de defender intereses económicos se trata.

En esta sociedad, el valor supremo es el dinero y recién, luego de varios puestos vacantes, aparecen los valores. No obstante, cuando se miente se suele hacerlo invocando valores pero, como decíamos más arriba con otras palabras, poniendo el mundo patas para arriba, para que la confusión obre en reemplazo de las razones de las que carecen.

Autor: Guillermo Giacosa

'Tá bien: escribe (vive) en el Perú, pero es argentino, aclaro.

Y agrego: El problema, justamente, es que buena cantidad de gente "se queda" con los titulares, sin leer más allá —no hablemos de "entre líneas"—, y creen "estar bien informados".

¡Aplicación de la nueva Ley de Medios, YA! ¡El 15, al Congreso y a abrazar Tribunales!

Ricardo Moura es autor de OPIBLOG

jueves, 25 de marzo de 2010

¿Cuestión Técnica, Censura, o Sabotaje?

1 comentario:
Mi blog (OPIBLOG) estuvo más de un mes fuera de línea… Pero aún no sé por qué.Solo10-1

Ocurrió así: tras cinco años de tener Nuestraimagen.ws alojado en los servidores de Solo10 —empresa argentina radicada en la Pcia. de Santa Fe—, estando el hosting prepagado hasta Abril, de pronto empezó a haber problemas técnicos, uno tras otro, hasta que un día me encontré, abruptamente y sin aviso, con que el sitio entero —del cual el blog es sólo parte— decía “This account has been suspended”. La CUENTA, entera, había sido suspendida.

Peor aún, no había acceso al panel de administración para intentar averiguar/reparar lo que fuera, ni tampoco al FTP, el sistema utilizado para poder subir o bajar archivos. Es decir, no podía siquiera bajar un backup a mi disco.

Tras quejarme y preguntar, recibí UNA respuesta, diciendo que el blog estaba “contaminado”, que saturaba el servidor, y que “el Datacenter”, que está en el extranjero, lo había bloqueado automáticamente. SOLO10 no tenía nada que ver…

Insistí, no una sino muchas veces, en reclamar acceso a la cuenta para poder intentar identificar el problema y repararlo, sin obtener respuesta por más de una semana. Ni una respuesta —excepto el ofrecimiento de “servicios profesionales de expertos en WordPress” —ellos— por la módica suma de unos setecientos pesos.

Curiosamente (es un decir), al mismo tiempo me pedían que ofreciera dichos servicios profesionales de diseño web a mis contactos.

Recién cuando dije que no solamente no los iba a recomendar a nadie, sino que contaría lo que pasaba a todo profesional, periodista o bloguero a mi alcance, me rehabilitaron acceso, pero limitado a poder hacer el backup. Como si fuera un gran favor, y no sin acusarme de “violento” y de “amenazar”, confundiendo mi lógica irritación con lo primero, y una promesa —la que estoy cumpliendo aquí— con lo segundo.

Entonces me fui “con mi música a otra parte”, a otro hosting que encontré tras buscar mucho, pero que (¿no hay mal que por bien no venga?) es del doble de capacidad y diez veces más barato.

Pero la migración no es fácil. Tuve que modificar los cientos de ligas y referencias que apuntaban al antiguo servidor, y corregir a mano la extensa y críptica base de datos. y al revisar —penosamente— los archivos del backup que "graciosamente" me habían permitido bajar, encontré 354 que direccionaban a “suspended account”. Naturalmente, hubo que "limpiarlos" uno por uno.

Fue cuando yo ya estaba agotado, que a mi mujer, titular de “Nuestra Imagen” y por ende de la cuenta suspendida a pesar de estar pagada, se le ocurrió averiguar qué sitios diseñaban estos expertos profesionales de Solo10…

Se nos empezó a prender la lamparita cuando me preguntó —ella es peruana y está allá— si sabía quién era un tal Morales Solá… porque el primer artículo que encontró era de su autoría.

Solo10-3La hago corta: los únicos sitios que encontramos, aparentemente diseñados ¿y patrocinados? por Solo10, son de acérrimos opositores al kirchnerismo, empezando por uno de Radio Mitre de Santa Fe, y, notablemente —imperdible—, “Política y Desarrollo”, portal dedicado a denostar no sólo a los K., sino a cualquier progresismo latinoamericano, contando con plumas que van desde el ya mencionado a Fernando Laborda, Mariano Grondona, Jorge Enríquez y hasta Abel Posse entre otros notables “demócratas y republicanos”.

Juro que vale la pena verlo, cuesta creer las cosas que dicen —¡hasta a Lula lo pintan como casi un lacayo de “Fidel y Raúl en Cuba, Hugo Chávez en Venezuela, Ortega en Nicaragua, Correa en Ecuador, Ahmadinejad en Irán, Morales en Bolivia” etc.!

Entonces… ¿Fue casual, “técnico” el abrupto cierre, teniendo en cuenta que Opiblog no oculta su apoyo entusiasta al cambio iniciado el 25 de Mayo de 2003, profundizado por la actual Presidenta, que a este escriba le parece admirable y, sobre todo, lo hace sentir orgulloso y bien representado?

No sé, no lo puedo saber, ni podría acusar sin pruebas contundentes.

Lo que sí puedo afirmar es que cuando en cualquier hosting —hemos tenido sitios Web desde 1997— se detectan problemas técnicos, lo primero que hacen es tratar de ayudar a resolverlos, y NUNCA le niegan a uno acceso a una cuenta entera cuando, supuestamente, el problema está focalizado en sólo parte de la misma. Sin embargo, ESO es lo que hizo Solo10, por eso cumplo en avisar a cualquiera que esté pensando en contratar alojamiento en servidores, para un humilde blog o lo que sea, porque personalmente sospecho (¿o confirmo?) que para “El Grupo” “no hay enemigo chico”.

Si fue , realmente, un problema técnico —hackers, virus, lo que fuere—, censura, un intento de sacarnos plata vendiéndonos servicios extra, o directamente sabotaje, lo dejo al criterio, imaginación o sentido común de quien me lea.

Lo que no estaría mal es que de esto se enterara el compañerazo Diputado Agustín Rossi —que ojalá hubiera más como él—, ya que esta empresa está en su territorio. Pa' que sepa, nomás, que bastante ocupado estará lidiando con la oposición salvaje y con los ataques y amenazas a él mismo, que son de bastante mayor envergadura.

Para que saquen sus propias conclusiones, aquí abajo van algunos "botones de muestra", screenshots tomados de los sitios de Solo10 antes de que los modifiquen.

Saludos,

Ricardo Moura

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viernes, 8 de enero de 2010

Chau, Roberto

2 comentarios:
A finales de los '60 yo veía a Sandro como —un poquito— "mersa". Pero a mi novia de entonces le encantaba, compraba sus discos y me acostumbré a escucharlo. En general, lo que no me gustaba demasiado eran las canciones ("Rosa-Rosa", etc.), pero ya me daba cuenta de que la voz, inflexiones y tonalidades iban mucho más allá de lo común, de lo "ordinario".

No mucho después, como fotoperiodista, conocí a Roberto Sánchez, y si bien no puedo decir que hayamos sido "amigos" en toda la extensión que la palabra implica, sí digo que lo llegué a sentir como tal, porque era MUY amigable, extremadamente sencillo y buena gente, sin nada, pero nada de las ínfulas que pueden llegar a darse quienes alcanzan tanta fama. Por empezar, aunque ya era "Sandro" no se presentaba como tal, prefería ser Roberto y así lo llamaba todo el mundo.

En Madrid, en el '71, pasé como tres días acompañándolo a conciertos, presentaciones, y hasta de compras y paseos, compartiendo buenas mesas y jugosas conversaciones. Pude comprobar también cuánto lo querían los españoles y cómo su nombre podía abrir puertas infranqueables: con sólo mencionarlo, la Plaza de Toros se abrió en exclusividad (toda la Plaza, vacía, a nuestra disposición) para que yo pudiera hacerle fotos jugando a "torear" a otro amigo que empujaba torpemente esa carretilla con cabeza y cuernos que usan para practicar. Él, tomándoselo en broma como hacía con casi todo, se divertía como un chico aunque estaba "trabajando" —no recuerdo si la idea había sido de él mismo o de su agente, que también era un buen tipo y lo cuidaba como a un hijo—.

Joer, cómo me gustaría tener copias de esas fotos, que por cierto Editorial Atlántida no me pagó jamás —si Chiche Gelblung lee este blog que las orejas le ardan—.

En síntesis: Un tipo amable, en todos los sentidos, tan humilde como generoso, y un gran profesional.

Chau, querido Roberto... ¡Cómo lamento que esta última "jugada" no te haya resultado bien.

Ricardo Moura es autor de OPIBLOG

lunes, 21 de diciembre de 2009

Carrió Descarriada

2 comentarios:



Carrió no piensa cumplir el juramento

Almorzando en su programa, "La Chiqui" preguntó a Carrió por qué, siendo ella tan creyente, no había jurado "Por Dios y los Santos Evangelios". "Porque yo creo demasiado, creo en serio", contestó la diputada sin dudar. Y se debe haber dado cuanta de lo que acababa de decir, porque inmediatamente trató de aclarar (¿o confundir?): Que está harta de tanto hipócrita que jura sin creer, y es una falta de respeto, bla, bla, bla... Pero yo le encuentro una sola explicación plausible: si de veras cree en Dios, y NO piensa cumplir dicho juramento, hacerlo en Su nombre sería condenarse al infierno. ¿O no? La Patria, en cambio —ya sabemos— es mucho más benévola...

Bueno, ¿pero quién se fija en las declaraciones de este personaje que, si nuestros medios de comunicación no fueran lo que son, no podría disfrutar la cuarta parte de las horas de cámara que habitualmente le brindan para torturarnos con dichos demenciales?

“Lilita” no para de defender lo indefendible: Acto seguido se peleó con Felipe Solá, quien sostenía que las Abuelas deben tener derecho a confirmar la verdadera identidad de quien sospechan que podrían ser sus nietos, hijos de desaparecidos, robados y entregados por la dictadura. Hablaban, claro, de la hija adoptiva de Ernestina. Curiosamente, "la Bestia" admitió que es muy posible que se trate de una hija de desaparecidos, pero que debía tener el derecho a no confirmarlo si no quiere. Que se trate de esclarecer delitos graves no es relevante para ella. Y cerró con otra de sus desmesuras, equiparando la obtención de ADN con la tortura. Alegó que el principio "es el mismo", ejercer "violencia física" en procura de la verdad... En su mente, secuestrar un cepillo de dientes debe ser tan traumático como aplicar picana o "submarinos" hasta el borde de la muerte. ¿No sabe Carrió que ni siquiera de una simple extracción de sangre es que se trata? ¡Claro que lo sabe! Pero es que ésa es su técnica, desviar y confundir hasta la náusea, aportando solamente un tono tan contundente como enfático para dar validez a sus argumentos perversos.

Curiosamente, y cambiando de tema, afirmó creer que la denuncia de Stornelli es real. Curiosamente, digo, porque si esta mujer sostiene algo que respalda a Scioli —por extensión, a Kirchner—, ¡es que debe ser verdad!

¿O no?



Ricardo Moura es autor de OPIBLOG

sábado, 17 de octubre de 2009

¿Quién Tiene La Culpa?

14 comentarios:

Caricatura por Bob Row.

Monzón y Ringo (Bonavena) terminaron mal, Maradona esperemos que no —cuidado, aún está por verse—. ¿Pero son (eran) ellos únicos responsables de sus conductas, o la sociedad, y especialmente el periodismo, que les dieron alas, tienen alguna o mucha responsabilidad?

Conocí a los dos primeros, especialmente al entrañable Ringo**, en mis tiempos de fotoperiodista. Monzón, bien se sabía entonces, era violento. Que golpeaba mujeres, decían cronistas que compartían giras y hoteles, y daban cuenta de gritos y ruidos en noches turbulentas… pero lo tapaban, ni una palabra de ello se filtraba en sus textos. Por ser “el campeón” se le perdonaba todo —todo—.

¿Quién mató a Alicia Muñiz, entonces? Monzón, no cabe duda, pero… ¿habría ocurrido igual, si alguien se hubiera atrevido a criticarlo a tiempo, exponerlo o denunciarlo, poniendo freno a su ciega omnipotencia? Quién sabe.

A los tres se les perdonaba todo, a Ringo hasta el ridículo, “el peor delito” en una cultura que suele atender las formas más que el fondo. A los tres se les ayudó a creer que podían hacer todo lo que quisieran sin sufrir consecuencias negativas, más bien todo lo contrario. Con la única condición de ser campeones.

¿Es razonable esperar que personajes que crecieron en medio de pobreza, sin acceso a una buena educación, pero alcanzando notoriedad y riqueza por su habilidad única para dar golpes o patadas, alcancen por sí solos el nivel intelectual necesario para ser autocríticos, cuando nadie los critica ni cuando hacen trampa, sino que por lo contrario se los festeja por su “viveza criolla” elevada al nivel de acto de “D10s” si sirvió para ganar?

Sin embargo, de repente, ahora, el “periodismo independiente” está en guerra con “el Diego”. Durante un día entero, un canal de TV puso a disposición del público teléfonos para opinar si debe irse o no del seleccionado, concluyendo, como era de esperar tras el escandalete amplificado hasta el cansancio, que ochenta por ciento de su público está por lo primero.

El diputado Edgardo Depetri advierte que la crítica periodística al ahora técnico arrecia, sospechosamente, desde que se declarara favorable a la televisación gratuita del fútbol y a la ley de SCA, que afectaron intereses de medios poderosos. Ni siquiera su apoyo y admiración explícitas por Fidel y Chávez —“cucos” si los hay, para esos mismos medios— habían logrado tan agresiva reacción.

Sospechoso, sí, sobre todo porque en realidad Maradona nunca se llevó bien con los periodistas, ni aun los obsecuentes. Hace tiempo arrojó baldazos de agua fría, en mañana invernal, a fotógrafos que hacían guardia en la puerta de su casa. Que lo hizo “porque para las nenas era divertido”, fue su “explicación”. Otra vez, balinazos de rifle de aire comprimido les tiró, a riesgo de sacarle un ojo a alguno. Muchas, lo vimos torearlos sacando pecho, mandíbula y puño en alto, amenazante, a la orden de “no me toquen a las nenas”, molesto por el tumulto quizá sin darse cuenta de que es parte del trabajo con el que él tanto como ellos gana el pan —él bastante más—. Pero todo eso se le perdonaba, así como se ocultaron atropellos a ciudadanos de a pie, tanto como a normas y regulaciones que parecían no aplicarle.

Hasta ahora. Sí, muy sospechoso. Verdad, el juego de la selección ha parecido exasperantemente flojo. Pero también lo era el de la de Bilardo antes de ser campeones en el ’86, ¿no? Brillante, en cambio, fue el de la de Bielsa durante la clasificación para 2002… tanto como magra la actuación en el Mundial propiamente dicho. ¿Es creíble, entonces, que esta guerra de hoy contra Maradona se deba exclusivamente a su actuación como técnico?

Que es un maleducado, ¿a quién le cabe duda? Pero repito la pregunta: ¿Podría ser de otra forma, no habiendo recibido más “educación” que halagos infinitos y —a mi ver— poco justificados? Los mismos que ahora lo defenestran son quienes construyeron el mito de “el mejor jugador de la Historia”, cuando es a todas luces obvio que hubo mejores, especialmente aquél con quien más suelen compararlo, Pelé, superior en todo, goles hechos, copas ganadas y hasta como persona —o especialmente—. Justamente Clarín, hace años, cuando los diarios en la Web eran novedad, puso una encuesta para definir cuál de los dos había sido el mejor, y el día antes del cierre, cuando Pelé iba ganando ampliamente, hubo un repentino aluvión de votos a favor del Diego… ¿Y “el mejor gol de la Historia”? Histórico, sí, pero chorreaba cocaína, ¿o no?

Yo no sé si Maradona entendió alguna vez que el fútbol, los medios y él son la misma cosa: Espectáculo. Que él les dio de ganar tanto como ellos a él, son colegas y deberían respetarse mutuamente. Lo único que tengo claro es que un intelectual no es, funciona a pura emoción, y quizá por eso mismo no pueda llegar a ser un verdadero técnico.

No tengo inclinación por defenderlo. Al contrario, hace años que me harta, y me sentiría aliviado si no fuera más noticia, o al menos dejara de serlo todo el maldito tiempo. Pero es lo mismo: ¿Quién es culpable de mi hartazgo, él o quienes nos lo meten hasta en la sopa porque les da rating i.e. muchas ganancias?

Mucho más me harta, sin embargo, la hipocresía de periodistas que se “escandalizan” y rasgan vestiduras, casualmente a partir de que alguien haya hecho o dicho algo que está bien (lo de la televisación del fútbol) si va en contra de los intereses espurios que defienden.

Se va a acabar. Con la nueva ley de medios, es de esperar que algún día haya otras voces, no tan monotemáticas. Que no se dediquen por entero a estar a favor o en contra en “obediencia debida”.

¿Quién mató a Alicia Muñiz, quién mató a Ringo, quién llevó a Maradona a una espiral autodestructiva que ya casi lo mata varias veces? Esta sociedad, la nuestra —pero guiada por un periodismo tan pésimo como obsecuente, ocultador y mentiroso— carga con buena parte de la culpa. ¿Dicen, estos periodistas, que la ley los va a “desaparecer”? Que se vayan, no seré yo quien los extrañe.

** Ringo era bien distinto a Monzón y Maradona: su fanfarronería y payasadas, me lo explicó él mismo, no eran más que un plan de autopromoción bien planeado y orquestado. Me lo demostró: un día que almorzábamos en la Costanera, pocos antes de la pelea con Mohamed Alí, alegremente decidió “dar material” para la revista (Gente o El Gráfico, no recuerda para cuál se hacía la nota), y nos llevó en su Mercedes blanco a la residencia del Embajador de los Estados unidos, donde armó un show llamando a la puerta “para avisar que tienen que cuidar a ese negrito, porque si no, lo voy a matar a piñas”… o algo así. Para la nota, nomás, sentía gran respeto —cariño, diría— por su oponente. Oscar era un tipo bien sencillo, nada arrogante aunque a algunos les costará creerme, dedicado al bienestar de su familia. Toda su numerosa familia. Una vez me mostró, orgulloso, muchas carpetas con escrituras de propiedades que había comprado, precisamente, para ello. “¿Ves, pibe? —me dijo— Con esto, el futuro de toda mi familia está bien asegurado”. Murió mal, pero al menos eso lo habrá logrado, espero. ¡Cómo me gustaría tener copias de algunas de las fotos que le hice en esos tiempos! Si alguien del archivo de Editorial Atlántida llegara a leer esto, se lo agradecería, aquí está el formulario de contacto.
Ricardo Moura es autor de OPIBLOG. La nota original, completa (con más imágenes) está aquí.

miércoles, 14 de octubre de 2009

¿Un Poder Ejecutivo sin poder ejecutivo?

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¿Qué hay en el fondo de la discusión sobre la conformación de la autoridad de aplicación de la nueva ley de medios —o la ley entera—, que llevó a un conspicuo (¿ex?) militante del campo popular a no votarla? Lo mismo, creo, que cuando la resolución 125 sobre impuestos a la exportación agropecuaria: que el Gobierno tenga, o no, derecho a gobernar. Sirios y troyanos —tanto acérrimos como tibios opositores— sostienen, convencidos, que hay que restarle poder ejecutivo al Poder Ejecutivo.

Veamos: ¿qué están diciendo quienes afirman que esta ley le da “control total” al Gobierno? Por decir lo menos, una falacia destinada a confundir a quien no haya leído o escuchado la verdad, ya que quienes lo hacen no son ignorantes que no sepan hacer cuentas, y se mire como se mire tres entre siete miembros no son mayoría, y no se ve cómo puedan ejercer “control”, no hablemos de “total”.

Bonasso, el “conspicuo” arriba mencionado, propuso arteramente —porque lo hizo llamándolo “un cambio en la redacción” como si de una corrección gramatical se tratara— una autoridad de cinco miembros, ninguno designado por el Ejecutivo, pero tres —esto sí una mayoría clara— por el Parlamento, donde, es de suponer, el oficialismo de turno tendría sólo uno por ser mayoría o una de las primeras minorías.

¿Pero por qué, pregunto, debiera el Legislativo ser la principal autoridad de aplicación de una ley? ¿No es, precisamente, “ejecutar” i.e. aplicar la ley y administrar, facultad y obligación primarias del Poder Ejecutivo en un régimen presidencialista? ¿No son las de legislar —y sólo accesoriamente “controlar”—, las del Legislativo?

¿Cuáles son los principales argumentos tras esta postura? Que —dicen— el Gobierno no es confiable, y hay que impedir que pueda “hacer negocios favoreciendo a sus amigos”. Bueno, ¿y por casa cómo andamos? ¿El Congreso es un convento de Carmelitas Descalzas o claustro franciscano, son ellos probadamente incorruptibles e impolutos, insospechables de “hacer negocios” o tener “amigos”? Por favor… Ni vale la pena considerar otros dizque argumentos como el de “ley mordaza” para “controlar” los medios, en una ley que no dice una palabra sobre contenidos, excepción hecha de mantener una cuota razonable de temas nacionales y locales.

Pasada la batalla es tiempo de reflexionar. De no confundir victoria con el fin de una guerra que no tiene fin. El enemigo es poderoso —mucho— y lo único seguro es que jamás va a darse por vencido. Sí, quizá deba ahora desprenderse de algunas de sus armas (perdón, medios), pero no más de lo que le venía sobrando. Su poder de “formar opinión” continuará vigente, y no está mal que así sea, o nos iríamos al otro extremo. La diferencia es que ahora también otros podremos disponer de algunas herramientas para continuar la lucha, que es de fondo: el mismo de siempre, la problemática fundamental de un país en donde por casi un siglo los únicos gobiernos admitidos por el poder del dinero fueron los que aceptaron mansamente someterse a sus designios, limitándose a seguir líneas impuestas, que siempre implicaron obediencia al poder de minorías que en los hechos gobernaron nuestras vidas sin siquiera dar la cara. Siempre, claro, en beneficio propio y desmedro del interés mayoritario.

No quiero decir con esto que la batalla ganada sea insignificante, más bien todo lo contrario, precisamente porque el hecho de que se haya establecido un marco de pluralidad de voces significará —es de esperar— que poco a poco se pueda reflexionar y analizar lo que nos pasa, nos pasó, y seguirá pasando a no ser que deroguemos de hecho el “pensamiento único”, por décadas dedicado a confundir, distorsionando el razonamiento hasta el punto de inducirnos a justificar lo injustificable.

¿Cómo llegamos, si no, a creer que lo lógico y razonable debiera ser que fueran los legisladores quienes apliquen las leyes que ellos mismos crean? ¿Y la división de poderes? ¿Dónde queda?

Volviendo al principio (en ambos sentidos de la palabra), el tema, siempre pero especialmente desde la “revolución de los chacareros” —Grondona dixit— hasta ahora con esta ley y lo que quizá se avecina, reformas financiera, tributaria y política, sigue siendo el más fundamental de los fundamentales para el funcionamiento de una democracia: el derecho —o no, y perdón si soy reiterativo pero es que ES fundamental— del Gobierno a gobernar —o ser sometido como todos los anteriores a los Kirchner—.

Queda mucho por hacer. Los cambios culturales no se dan de la noche a la mañana, y con toda seguridad los poderosos continuarán haciendo lo posible —no es poco, lo que pueden— por envenenarnos, engañarnos, privarnos del derecho a una información confiable, veraz y plural, intentando anular nuestra capacidad de razonar… en suma, quitarnos el derecho de pensar.

Sin embargo, si una entre muchas virtudes han tenido las valientes decisiones presidenciales de tomar al toro por las astas, ha sido la de obligar a los verdaderos “dueños del país” a salir de la oscuridad, dar la cara y exponerse como nunca antes. Pero a no confundirse: la ofensiva patronal continuará, y con fuerza. Al mismo tiempo que esto escribo veo a Estenssoro, hábil operadora de la derecha, “agarrándose” de una simple errata fácilmente corregible (que quedó “bianual” en vez de “bienal”, cuando todo el mundo sabe que la intención siempre fue que se actualice el otorgamiento de licencias cada dos años y no cada seis meses), para impugnar la ley entera.

Pero por algo se empieza. La ley se aprobó, y en buena hora. Ya era tiempo. Mucho en que pensar emana del tratamiento, debate y argumentos que giran en torno de la misma: Si queremos, por ejemplo, seguir con un sistema presidencialista, o cambiar a uno parlamentario. ¿Quieren lo segundo? Está bien, den la cara, debatamos una nueva Constitución si lo proponen… Y veremos si los votos les alcanzan. Porque de eso, de VOTOS se trata y no “consenso”, otra falacia de las muchas que tratan de inculcarnos.

Lo PEOR, es que haya compañeros que también las sostengan. ¿De veras se las creerán?

Ricardo Moura es autor de OPIBLOG.

jueves, 8 de octubre de 2009

No Al Derecho A La Mentira

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Buenos Aires, 8 de Octubre de 2009.

"Mientras el médico construye su ética alrededor de la vida y el abogado en torno de la justicia, el periodista lo hace sobre la base de la verdad. Los demás valores están subordinados a ella".
Javier Darío Restrepo.

“La mitad de lo que dicen los diarios es mentira. Y la mitad de lo que pasa, no lo dicen” —dijo Mafalda, décadas atrás—.

Pablo Mendelevich, en “Ética periodística en la Argentina y en el mundo“, escribe: “viene del mundo desarrollado la idea —tan simple como evidente— de que a mayor ética dentro de los medios, mayor credibilidad de los mismos. Y la credibilidad, valor supremo en el ejercicio del periodismo que hasta devino objeto de vanagloria pública en forma de slogan publicitario, atañe fuertemente al costado mercantil de la comunicación. Luego, acortando el razonamiento, podría decirse que la ética periodística, además de todo, es un buen negocio”.

No en la Argentina, parece —o parecen creer los dueños de los medios, que mienten, mienten, mienten y a eso llaman “libertad de prensa”—.Para ellos, me parece a mí, el negocio es tener no sólo el derecho de mentir, sino también de ser los únicos que puedan expresarse. Y no solamente mienten, sino que lo hacen todo el tiempo, sin pausa y sin descanso. Nunca vi, en más de veinte años lejos del país, una TV que se dedique tan constante y machaconamente a hablar mal de un Gobierno, sosteniendo, encima —en los mismos programas enteramente dedicados a crítica mentirosa y tendenciosa— que éste es “hegemónico”, los “amordaza” y, en suma, “no hay libertad de prensa”, como hacen aquí periodistas que se presentan como “serios”.

Créanme: ni en España, Inglaterra o México la crítica se ejerce así. Por empezar, los programas de noticias dan noticias, y los presentadores se abstienen de propagar sus opiniones personales, que para ello hay otros programas, los de debate y análisis político, en los cuales participan personalidades con más entidad que ignotos e imberbes carilindos puestos ahí porque lo son, a condición, seguro, de que aprovechen cada oportunidad posible para emitir opiniones que no son más que una sola, la de quien les paga, encima presentándolas como si fueran hechos o verdades comprobadas.

Un muy viejo chiste ilustra la condición básica para que un joven se pueda convertir en periodista: Un aspirante está con el jefe de redacción de un diario, quien, llevándolo a un escritorio donde hay una máquina de escribir, le dice que le va a tomar una prueba.

—Tenés diez minutos para escribirme una entrevista a Dios —le dice.

—¿A Dios? —pregunta el joven.

—A Dios —confirma el jefe.

Pero sin amilanarse, el aspirante, mientras pone papel en el rodillo, pregunta:

—¿A favor o en contra?

—Ya no hace falta, pibe, ¡estás contratado! —corta el jefe, complacido.

No hace mucho, escribí “Calumnias e Injurias”, expresando dudas sobre lo acertado —o no— de derogar la ley que las penaliza, y Eva Row estuvo en desacuerdo. Su principal argumento es atendible: dice que la penalización sólo sirve para que abogados inescrupulosos puedan ser empleados por los ricos para, amenazando con costosos juicios, silenciar toda crítica, no sólo periodística sino de cualquiera. Cuenta Eva de un inquilino que, por haberse atrevido a criticar o acusar a la administración del consorcio, fue amenazado hasta el punto de terminar mudándose para no afrontar costos imposibles que además podían terminar en cárcel. Que hasta testigos falsos pueden convocar los abogados, dice Eva, y sin dudas puede ser verdad, puede ocurrir. Pero no me convence. Porque llevando el ejemplo al extremo, si la solución a que una ley sea utilizada aberrantemente es derogarla, deberíamos abolir todo el sistema judicial ¿o no hay fallos aberrantes e injustos casi todo el tiempo? Deberíamos abolir también la Policía, dejando las calles enteramente para los ladrones, ya que si hay institución de comportamiento autoritario, a menudo aberrante, ésta lo es, o no? ¿Pero cómo se hace? ¿Hay algún país en el mundo que funcione sin policía ni jueces?

Parecido pero al revés: No hace mucho, el grupo Clarín, demanda legal mediante, hizo cerrar un blog llamado “Qué te pasa, Clarín?”, aduciendo que violaba la propiedad intelectual al reproducir el nombre y el logo de aquél. También este grupo “campeón de la libertad de expresión” obligó a borrar videos copiados de sus señales, TN especialmente, de blogs que le son adversos. Goliat parece tener miedo a las críticas de David. Sin embargo, dudo que este uso de las leyes de protección a los derechos de propiedad intelectual, lleven a Eva a concluir que habría que abolirlas.

No, no estoy convencido, creo que la mentira hace daño —especialmente la difamación y la calumnia—, y algo habría que hacer para combatirla…

¿Pero qué? Volviendo al tema periodístico, ahí está el problema, que no es para mí menor, ya que si bien aborrezco la mentira, detesto igualmente la censura.

Claro, sería todo más fácil si nuestro “periodismo independiente” decidiera autorregularse ciñéndose a un código de ética profesional como los que aplican en países más desarrollados. Códigos y “manuales” que pueden ser complejos y de aplicación no fácil, pero que básicamente consisten en entender la cita de Restrepo, periodista colombiano experto en el tema. Es decir, que lo mejor para los medios es ajustarse a la verdad. La verdad comprobada y confirmada al menos en la medida de lo posible, en vez de propalar mentiras, verdades a medias y rumores malintencionados como los nuestros hacen —repito— todo el tiempo.

Pero… ¿es posible combatir la mentira, derogando la ley de calumnias, sin que esto constituya el definitivo establecimiento de “el derecho de mentir”, y sin aplicar censura?

A mi ver sólo hay una posibilidad de acercarse a esto que parece utópico, y esta vez cuento con que seguramente Eva estará de acuerdo: Que se multipliquen las voces, que podamos oír todas las campanas, en vez de solamente las repicadas por un puñado de familias poderosas que son no sólo socias comerciales, sino monolíticamente iguales en su ideología —de derecha—, y que han demostrado ampliamente no tener ningún tipo de pruritos, ética ni honestidad alguna —no hablemos de responsabilidad ni sentido de servicio a la comunidad—.

Por eso, la respuesta al dilema, creo, es que es FUNDAMENTAL que esta ley —la de Medios, o SCA— que hoy se discute, se termine de aprobar “sin más vueltas”, que sólo buscan dilatar para que no se haga nunca, aunque, mintiendo como de costumbre, ahora quieran hipócrita y perversamente hacernos creer que “todos queremos una ley de la democracia”… No, señores, no… ¡Nosotros, no ustedes, queremos una nueva ley.

Y la vamos a tener, mal que les pese. Por una vez, parece que su inmenso poder no alcanza, no ha alcanzado. Gracias, más que nada, a “la gente” (como ustedes dicen) que esta vez no se deja seguir engañando a pesar de la abrumadora campaña de mentiras: poca, muy poca acudió a escuchar las del rabino Bergman, aunque TN, con planos cortos y edición habilidosa, se esforzara en tratar de hacer que no se note. Pero gracias también —y no en poca medida— a la sorprendente capacidad de decisión política de un Gobierno que ustedes, en expresión de deseos, daban por acabado, y que (ahora se deben estar dando cuenta y por eso andan tan histéricos), no sólo “se atreve” a gobernar, sino que ha demostrado ser el único con la capacidad y habilidad de hacerlo.

Pero no se preocupen: podrán ustedes, grupos dominantes, seguir mintiendo a gusto, propalando insidias y calumnias —ya ni ley que lo penalice habrá—.

Lo que ya no podrán, es ser los únicos. Podremos escuchar a otros, analizar y comparar. Y así, posiblemente, con el tiempo no pocos puedan darse cuenta de que quienes en realidad atentaban contra la libertad de expresión ¡eran ustedes! Podremos así, es de esperar, adquirir otro derecho, del que ustedes nos privaron muchas décadas: el derecho a la información, que conlleva el derecho de pensar, algo casi imposible cuando se es bombardeado sin interrupción por lo que genialmente Wainfeld denominó “la Cadena Nacional Privada”. No menos importante, así —y sólo así— los periodistas podrán realmente tener la libertad de expresar sus verdaderas convicciones, ya que si son contrarias a la línea del medio que los emplea, habrá otros, distintos, donde hacerlo. Se acaba el monopolio del pensamiento único.

Nosotros, mañana viernes, vamos al Congreso a apoyar, pero ya estamos celebrando, al tiempo que las ratas abandonan el barco que se hunde. Hasta el bussismo se les ha dado vuelta.

P.D. Al cierre de este post oigo a TN escandalizarse porque “también vamos a tener diarios K”, ya que —dicen— “Moreno amenaza con expropiar Papel Prensa” —esa sociedad que Clarín y La Nación por décadas han utilizado para, como dueños del papel, impedir cualquier intento de edición de diarios verdaderamente independientes—. Ojalá fuera cierto.

Ricardo Moura es autor de OPIBLOG.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Paso a Paso-Ley de Medios

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Faltando poco para la definición sobre esta ley fundamental, y arreciando la campaña sucia en contra, es oportuno leer este artículo de Paso A Paso, publicación de Nueva Comuna (resaltados de OPIBLOG):

¿Por qué es prioritario apoyar una Ley de Medios?

Por Rodrigo Carbajal, Paso a Paso, Agosto-Septiembre de 2009.

Afirmado en el trabajo que desde hace varios años llevan adelante diversos sectores del campo popular, reunidos en la "Coalición por una Radiodifusión Democrática", el Gobierno Nacional presentó en sociedad un anteproyecto de ley que se propone reemplazar el actual marco normativo de radiodifusión, que data de la última dictadura militar, por un sistema que garantice el pluralismo informativo y la libertad de expresión de toda la ciudadanía.

Hay muchas razones que sostienen la necesidad de discutir un nuevo esquema regulatorio para el funcionamiento de los medios. Todas gravitan sobre el eje medios y democracia. Propongo en lo que sigue un breve punteo de algunos hitos de la historia reciente en relación a este eje.

Hace más de 40 años, Umberto Eco, un reconocido semiólogo italiano, escribía: "No hace mucho tiempo que para adueñarse del poder político en un país era suficiente controlar el ejército y la policía… Hoy, un país pertenece a quien controla los medios de comunicación." ("Para una guerrilla semiológica", 1967). Las palabras de Eco cobran vital actualidad. Señalan la creciente importancia que adquirieron los medios de comunicación para las democracias, y el rol dominante que detentan quienes controlan su propiedad. ¿Qué estructura de medios tiene nuestro país? ¿Qué consecuencias tuvo y tiene esta estructura para el funcionamiento de la democracia?

En Argentina, el proceso de concentración de la propiedad de los años ´90 dejó en poder de cuatro grandes grupos económicos más del 80% de los contenidos televisivos y radiales producidos y distribuidos en el territorio nacional. Tamaña concentración fue posible en el marco del decreto/ley 22.285 de la última dictadura militar, que regula el espacio audiovisual permitiendo el ejercicio de la radiodifusión con exclusividad a las organizaciones con fines de lucro. Sin embargo, desde el 2005 el Congreso habilitó la posibilidad que las organizaciones sin fines de lucro accedan a frecuencias de radio y TV. El inconveniente es que la mayor parte de las frecuencias ya están tomadas por los medios privados. Para resolver eso, en lo que sería una decisión de avanzada en materia de libertad de expresión, el anteproyecto de gobierno propone reservar el 33% del espectro radioeléctrico a organizaciones sin fines de lucro (universidades, mutuales, cooperativas).

Cómplices de la dictadura cívico-militar y socios estratégicos del proceso político iniciado en los años del menemismo, los medios masivos fueron la aplanadora de conciencias con la que se configuró la mayor transformación cultural de los últimos tiempos en el país. Con su prédica constante contra el rol regulador del Estado, al que se acusaba de corrupto, ineficiente e ineficaz, produjeron el consenso necesario para poder vender el patrimonio público y estatal y servir al capital concentrado y extranjero los negocios más obscenos y fraudulentos, al disponer la privatización de los servicios públicos.

Alcanza para ejemplificar esta operación ideológica, la construcción mediática, en manos de Bernardo Neustadt, de la figura de "Doña Rosa", como la encarnación del sentido común que despreciaba la política y lo estatal y creía en la panacea mercantil que todo lo iba a resolver. “Doña Rosa” repetía hasta el cansancio que estaba harta de los políticos y sus socios, los sindicalistas, que siempre se pelearon por ver quien robaba más dinero del Estado. Ella ya había visto una y cien veces esa película, que era la historia del fracaso de los argentinos. De una buena vez, había que dejar que el mercado resolviera lo que el Estado ya había demostrado que no podía hacer: esto es, dar un buen servicio a quienes pagan religiosamente sus impuestos.

La feroz propaganda neoliberal que los medios masivos realizaron, casi en cadena, allá por los años 90, permitió la edificación de un consenso que hizo posible las profundas y regresivas transformaciones de la economía y el Estado. La concentración de los medios en pocas manos impidió que aparecieran en pantalla aquellos sectores de la ciudadanía que resistían, muchas veces al costo de la represión, la instalación del modelo neoliberal.

Cromañón es también un capítulo ejemplificador. Al ser los grupos privados los que controlan la casi totalidad de las emisiones de la TV, la cobertura fue saturada con retóricas de la emoción y noticias sensacionalistas (sobreexponiendo a las víctimas y su dolor), que son las que “venden” y permiten reproducir el negocio “informativo”. La mirada reflexiva y la confrontación de distintas perspectivas respecto de por qué había ocurrido Cromañón y los modos de operar social y políticamente para que no vuelva a suceder, bien gracias… La búsqueda del rating, y algún interés político inconfesable, primaron sobre la contribución a un debate urgente y todavía necesario.

El llamado “conflicto del gobierno con el campo” produjo otros capítulos bien interesantes, como trágicos. Allí se hizo presente una operación tradicional de los medios: el reemplazo del todo por una de las partes. Es decir, la instalación de un interés particular como si fuese el interés general. A coro, los medios masivos, gráficos, radiales y televisivos, hicieron pasar a cuatro entidades patronales rurales como si fueran el campo en su conjunto. Desconociendo otras realidades e intereses, como los de centenares de miles de pequeños agricultores familiares y campesinos que subsisten a pesar del modelo sojero y del agro-negocio. Por si fuera poco, hicieron pasar a “ese” campo como si fuese la patria. Recuperando un símbolo de la Argentina agroexportadora, granero del mundo, país de elites y excluidos, y desconociendo la contribución que todos los sectores de la producción y el trabajo hacen a la economía del país. Así, el conflicto de cuatro entidades patronales y sus representados, que defendían sus privilegios sobre el bien común, fue traducido por los medios como el conflicto del Gobierno contra campo, y a través de éste, contra la patria misma. ¡Dios nos libre y guarde!

No fue el amor a la patria lo que motivó una definición tan particular del conflicto, sino los propios intereses económicos de los medios masivos que viven de las rentas del agro-negocio. Fue, además, una apuesta a disciplinar la política gubernamental y a poner en carrera otras figuras que más que amenazar, garanticen los privilegios tradicionales. En efecto, el mismo empeño que los medios pusieron, durante los 90, en deslegitimar el rol regulador del Estado, ponen ahora para horadar la legitimidad de un gobierno que se aventuró a romper algunas prerrogativas históricas y proyecta o amenaza (¿habrá que decir amenazaba?) con romper algún que otro negocio de décadas, como el de los medios masivos.

Durante años, los medios masivos han contribuido a la banalización de la política y a la trivialización del interés público, ocultando el conflicto ideológico y de intereses presente en toda sociedad de repartos desiguales de riquezas y oportunidades. Basta ver la agenda de los noticieros saturada de episodios de inseguridad, chismes del deporte y noticias del espectáculo. O el desfile de las mismas caras políticas y los mismos lenguajes superficiales. Lo que los medios hacen al presentar esta agenda es invisibilizar otras múltiples realidades, desconociendo a los actores que podrían dar cuenta de éstas.

Pero seamos claros. El problema no son los medios en sí. Tampoco lo es la herramienta audiovisual. Con un nuevo marco normativo que garantice la pluralidad de voces, la radio y la TV masivas, al instalarse como vehículos de la reflexión y el debate social, pueden y deben ser instrumentos medulares de una necesaria profundización de la democracia. El problema es el sistema de medios que hoy tenemos, controlados por grandes grupos económicos. Al ser empresas privadas, es la búsqueda del lucro la que moviliza su funcionamiento, el famoso rating. Ya no un interés informativo o un aporte al debate público. Asimismo, al ser grupos con potentes intereses económicos no les es ajeno, todo lo contrario, un interés político. El rumbo que tome el país está directamente relacionado con sus intereses primordiales, ya sea porque protege los acostumbrados privilegios económicos o porque los amenaza.

Discutir un nuevo sistema de comunicación audiovisual en clave plural, como propone el proyecto oficial, es un desafío para fortalecer nuestra democracia y una oportunidad para profundizarla.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Calumnias e Injurias

3 comentarios:

Estimada Señora Presidenta: ¿Está SEGURA de querer despenalizar las calumnias e injurias? ¿Ha pensado en lo que "el grupo" y la oposición que miente miente y miente pueden llegar a decir? Hmm, la verdad, no me convence del todo... ¿Debe existir EL DERECHO DE MENTIR (E INSULTAR)?

Ricardo Moura es el autor de OPIBLOG

sábado, 29 de agosto de 2009

Lamentable, Caparrós

4 comentarios:

Ricardo Moura es autor de "Opiblog"
Caricatura: Bob Row

“Yo detesto el deporte nacional del péguele a Cristina”, dice Caparrós en Crítica —después de haber empezado con “La presidencia de Cristina Fernández de Kirchner es una desgracia para las mujeres argentinas”—.

Veamos un poco lo que dice este intelectual mediático que supo ser (o decirse) “progresista”:

—“De hecho, me parece que ella ya se pega suficiente cuando pierde la lengua: cuando compara los goles con los muertos, famosamente, por ejemplo. Así que preferiría no sumarme al coro fácil, pero es cierto que su presidencia acabó con años de avances en la condición de la mujer en la Argentina”.

—¿En serio, Caparrós? ¿Con cuáles “años de avance” acabó?

—“Para empezar, la imagen. Cristina Fernández usó su condición de mujer desde el principio: cuando se lanzó en campaña uno de sus argumentos centrales era que por primera vez los argentinos elegiríamos a una presidenta. Elegir a una mujer ya era, en sí mismo, un signo de progreso, postulaba. Aunque no esté tan claro”.

—¿Cómo que “no está tan claro”? ¿Que se haya elegido para la Presidencia a una mujer, en un país machista en el cual hace poco más de medio siglo ni votar podían, no es un progreso claramente?

—“Es curioso lo que pasa con las mujeres cuando llegan al poder: nada. Quiero decir: nada que las distinga demasiado de los hombres en el poder”.

—Ajá. ¿Y eso es algo malo por definición? ¿Cómo deberían “distinguirse”? ¿Por qué deberían distinguirse? ¿Muy difícil, para usted, distinguir (valga) que precisamente en el reconocimiento de NO ser distintas en cuanto personas, es que está el avance?

—“Se diría que, en esa frase, lo importante es “el poder”, no el sexo de quien lo ejerce. En las últimas décadas, desde que empezaron a encabezar gobiernos, parece como si la mayoría de esas mujeres se hubieran propuesto desmentir cualquier atisbo de sospecha de posibilidad de acaso imaginar que su condición femenina las haría más débiles –menos capaces de poder con el poder– y se convirtieron en superhombres: Margaret Thatcher es el caso emblemático, pero también Golda Meir o Benazir Bhutto o Angela Merkel. Son mujeres que intentaron demostrar que, en el poder, ser mujer no significa casi nada”.

—Justamente. Pero a usted le parece mal, es de suponer. Claro que el "casi" no es menor, (veremos más adelante).

—“Contra cualquier postulado de que lo femenino podía ser diferente, contra aquel discurso que sostenía que los que habían hecho la guerra y la injusticia y las sombras del mundo eran los hombres, ellas contribuyeron a la idea de igualdad de géneros: que una mujer puede ser tan inclemente como el más inclemente de sus conciudadanos”.

—Buenos ejemplos nos ha dado: completamente opuestos a Cristina, que ha demostrado poder ser tan “clemente” o más que su marido, no reprimiendo ni bajo feroces ataques que paralizaron el país, cuando todo el derecho le asistía. ¿Eso nada le dice de “los K”, Caparrós?

[corto güiri-güiri irrelevante]

—"Argentina fue el primer país del mundo en tener una presidenta: la viuda de Perón, mujer atosigada. Y seguramente fue el primero en tener dos, pero el problema es que la segunda también es la señora de.

—La que decían que era ella quien mandaba cuando él era el presidente, ¿no? ¿También piensa que la “señora de Duhalde”, también senadora —ésta sí, quizá por obra y gracia de tener marido—, tiene el “problema” de ser “señora de”? Si lo piensa, no lo he oído.

—“Yo siempre había pensado que Cristina Fernández tenía por lo menos tanta preparación y tanta historia política como su marido –y que, por lo tanto, su aparente condición de reina consorte era un error y un prejuicio. Pero ella se empeñó en desmentirme”.

—¿En serio? ¿Cómo? ¿Demuestra no saber hablar, no tener ideas claras, no saber qué hacer ante crisis internas o importadas, ni ante derrotas y “presiones”? ¿No tiene “recursos"? La verdad, me está cansando, Caparrós, sigo por inercia…

—“Desde el primer día se dedicó a subrayar su papel de débil mujer –débil porque mujer–: “Sé que tal vez me cueste más porque soy mujer, porque siempre se puede ser obrera, se puede ser profesional o empresaria, pero siempre nos va a costar más”, dijo, en su discurso inaugural y, como suele, después lo repitió hasta el atracón”.

—¿Y no es la verdad? ¿No es esta misma nota suya, titulada “Esta Mujer”, la prueba de la infamia? “Esta Puta” le faltó poner para estar a tono con la oposición cacerolera. Pero lo que usted hace es tergiversar: No se desprende de eso, ni creo que sea lo que la Presidenta haya querido dar a entender, que el ser mujer fuera más difícil "por ser débil” —y aquí viene lo del "casi"—, sino que anticipaba que, por serlo, iba a sufrir ataques mucho más viciosos, lo cual hace rato ha quedado demostrado, y esta nota suya confirma plenamente.

—“Era un poco irritante: en la Argentina hay millones de mujeres que se hacen cargo de sus casas, de sus hijos, de la subsistencia de sí mismas y de muchos más –y demuestran ser mucho menos débiles que sus hombres. Pero parecía que Cristina Fernández lo decía para subrayar su fuerza de mujer. En cambio, al poco tiempo, resultó una profecía autocumplida: su imagen empezó a sintetizar lo peor de lo supuestamente femenino –lo más bruto del prejuicio machista– cuando la presidenta se convirtió, para la opinión mayoritaria, en instrumento en manos de su hombre”.

—¿Uh?? ¿”Instrumento en manos de su hombre"? Vaya, si eso no es una expresión puramente machista vacía de contenido y fundamentos, diga usted qué carajos es, Martín —como ve y no lo disimulo, la verdad, ME IRRITA—. Especialmente porque usted, periodista bien conocedor de los manejos de los medios, debe saber más que bien lo que significa que los mismos se arroguen conocer —o hablar en nombre de— “la opinión mayoritaria”

—“No hay –no se me ocurre– un retroceso mayor para la situación de las mujeres argentinas que el hecho de que una de ellas haya llegado a la situación de más poder posible –de mayor emancipación posible– sólo para caer en el mayor lugar común: la dependencia, la sumisión al poder de su marido.

—¡No va más, Caparrós, ésos no son más que infundios, habladurías malintencionadas sin ningún sustento! Harto estoy de quienes hablan como si durmieran en la misma cama CON los Kirchner.

—“Es, como mujer –como imagen de las mujeres argentinas–, un fracaso espantoso”.

—Lo dije, no va más, no lo aguanto más, ni pienso seguir torturando lectores con sus pelotudeces e inventos. No vale la pena. Quien quiera, que lea sus “conclusiones” en ese pasquín vendido a la derecha en que usted vocea sus aires de gran intelectual y aún nos quiere hacer creer que es “progresista”. Aquí no le dedico más espacio. Pero ACLARO, eso sí, que yo sí lo he leído hasta el final, y veo que dedica los últimos párrafos a tirarse (aún más) contra ella por estar en contra del aborto “por ser católica y por convicción”. Tema en el cual yo NO estoy de acuerdo con Cristina —pero demuestra, precisamente por lo que usted señala, la diferencia obvia con la gestión y convicciones del marido—. Lo cual significa que sus afirmaciones anteriores (”instrumento en manos de su hombre” válgame Dios aunque sea ateo) son exactamente lo que digo: pelotudeces sin fundamento alguno, pero MUY malintencionadas, destinadas a estupidizar aún más a los estúpidos. Se contradice solito, Caparrós. No joda, váyase de vuelta a su columna, —la del diario o el pedestal griego de mármol desde el que habitualmente pontifica—.

Yo ayer, en la conferencia de UNASUR, vi a una GRAN estadista. MEJOR que el marido —y eso que él también me cae muy bien—.

viernes, 28 de agosto de 2009

Golazo y Medio(s)

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Yo, que nunca disfruté del fútbol —ni a rastras me llevan a la cancha—, yo que solamente veo algún partido internacional, casi exclusivamente si hay Mundial (y Argentina juega), nunca pensé que llegaría el día de alegrarme porque vaya a haber mucho, pero mucho fútbol en TV.

Pero, claro, tampoco hubiera imaginado nunca que, llegando al país tras muchos años lejos, me encontraría, el día que por mera curiosidad me dispuse a “pispear un cacho” de un Boca-River, viendo sólo una tribuna, y eso a pesar de —o precisamente por— tener Cable. Cuando me di cuenta de lo que pasaba, creí estar en Argentina Año Verde pero al vesre.

Siempre pensé que el pueblo argentino era bastante conformista, comevidrio y tragasapos, pero, ¿que le saquen el “fulbo” sin decir palabra? ¡Imposible!. Sin embargo, lo impensable había sucedido, y, hasta donde he podido averiguar, aparentemente sin que nadie diga nada. Nada “fuerte”, al menos.

Por eso, me alegro. Porque el espíritu democrático bien entendido no está en querer que se haga sólo lo que yo, sino la mayoría, quiere. Y si la inmensa mayoría vive para y por el fútbol, ESO es lo que debe haber, se debe ver. ¿Que a mí no me interesa? ¿y qué, puedo hacer zapping, no? —O LEER, práctica muchísimo más sana que envenenarse cada día con los medios “que supimos conseguir”—.

Es que aún me resulta difícil de creer… Hace un par de décadas, cuando el cable era una novedad, muchos nos alegramos de pagar, a cambio de no sufrir las insoportables tandas comerciales de la televisión por aire. ¿Y qué pasó? Que las empresas privadas —“privadas de honestidad, privadas de escrúpulos, privadas de ética y privadas de eficiencia”, como solía ya entonces decir Roberto Vacca— habían logrado imponer la fórmula “pague por ver la misma porquería” (o peor). El mismo Vacca decía también entonces, sonriendo: “Antes, yo tenía sólo cinco canales de mierda, y en cambio, ahora, “por suerte”, tengo ¡setenta canales de mierda!”

Por eso creo que el convenio que deja medio-afuera del negocio al monopolio trompeta y sotreta, es un golazo.

Con la prórroga de “delegaciones” que apunta a que siga siendo el Gobierno quien gobierne, especialmente en materia retenciones, y el veto a la ley destinada a rebajarlas, tres a cero. Cuatro a cero será con la Ley de Medios Audiovisuales —que pasará, espero—. Y un contundente cinco a cero se lograría si al Gobierno se le ocurriese (al fin) aprovechar para meter también la reforma impositiva —con impuesto a la renta financiera y ¿por qué no? Ganancias a jueces y hasta obispos, que bien que ganan y no pagan NADA—.

¿Sueños guajiros? Puede ser. Pero, ¿cuántas cosas que se han dado desde 2003 nos parecían entonces imposibles? ¿Cuántas hace exactamente un par de meses?

No digo, en absoluto, “ya está, ya ganamos, va a ser fácil”. De ningún modo. Infernal, va a ser. La ofensiva que se viene será tan enorme como difícil es prever con qué clase de cañonazos y cartas bajo la manga que ni imaginamos, nos atacará el monstruo monopólico extorsionador y mentiroso. “Histérico”, está el monstruo, su reacción será tan devastadora como su gran poder —de lavado de cerebro, especialmente— le permita. Ya se ven los ejemplos: “Ley Mordaza”, “Ley Chavista”, dicen. Que es “para controlar la prensa”, dicen, “contra la libertad expresión” cuando en realidad es absolutamente lo contrario.

Veamos algunos ejemplos de lo publicado en blogs amigos:

Gerardo Fernández en “Tirando al Medio” dice:

“El titular como nunca encaja con la foto. Observe señora el lomo de ese morocho que está en primer plano. Sólo falta que le agreguen un ¡Berp! de esos que lanzaban los personajes grotescos de Tabaré en la revista Humor.

El objetivo es instalar la idea de que D'Elía, Moyano y Moreno van a ir con sus ordas de "masculinos" a chequear los boletines informativos a las radios y canales.

Una nueva instancia de debate se abre y se pondrá a prueba la capacidad de penetración de la manipulación monopólica.

No quieren discutir una ley de medios de la democracia. Clarín pretende seguir ostentando el récord mundial de ser uno de los multimedios que controla monopólicamente los contenidos y medios de difusión audiovisuales en la mayoría de las grandes ciudades argentinas.

En tal sentido van a tergiversar la información de las formas más impensadas.

Pero hay algo que no podrá ya evitar y es que el tema de la propiedad de los medios se instale en el debate público. No podrá evitar que cualquier persona que googlee cómo funcionan los medios en otro país tome conciencia del nivel de abuso de posición dominante que ejerce este grupo en Argentina. Por suerte ya no estamos en los tiempos donde el acceso a la información se daba sólo a través del diario y la radio. Cada vez es más dificil tapar el sol con la mano en materia de medios.

Nadie puede asegurar hoy por hoy cómo será el trámite parlamentario del proyecto y mucho menos si será modificado y aprobado. Pero lo importante es que se instalan un montón de nociones que por el solo hecho de ser debatidas van sumando masa crítica contra el monopolio.

No se trata de controlar los medios, por el contrario, se trata de que dejen de ser controlados por Clarín, que es muy distinto.

La sociedad tendrá la posibilidad de contar con una ley democrática que incluso pueda ser modificada todas las veces que sea necesario, pero que el piso sea el marco democrático ya de por sí es un avance ante la pretensión de Clarín de seguir manejando el espectro mediático amparado por la ley 22.285 que sancionó Videla en 1979”.

“Derek Dice” dice (valga):

“¿Puede este Congreso tratar la Ley de Medios?.

En principio tendríamos que admitir que la Ley de Medios ya tuvo una real y poderosa oposición y fue la que abrió Cristina el 18 de Marzo pasado en el Teatro Argentino. Esta "oposición"- conformada por la Sociedad Civil institucionalizada en las centenas de foros donde se debatieron puntos específicos que fueron observados, reformulados, especificados y re-escritos - se ocupó de criticar cada una de las debilidades que traía su redacción, las cosas que omitía, los derechos que podía llegara vulnerar y que también se ocupó de fiscalizar el cumplimiento de lo modificado de tal modo que lo que llegó al Congreso hoy es una gigantesca síntesis de esta vigorosa reflexión social llamada Ley de Medios Audiovisuales.
En ese sentido decir que es una Ley del Gobierno es prácticamente un insulto, un prejuicio hacia las grandes batallas populares y una manifestación de ignorancia tan grande que no admite respuesta porque es inadmisible que no se vea que es una Ley del Pueblo y el Gobierno —fiel a su compromiso con lo POPULAR— se hace cargo de llevar adelante la iniciativa para que sea sancionada en el Congreso”.

Diego F. de “MundoPerverso” —un joven de apreciable madurez—, dice:

“Se viene una batalla realmente importante en lo que a política se refiere: la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es una ley que por la naturaleza de lo que intenta ordenar generará intensos y altisonantes debates. En principio hay que reconocer el punto de partida y éste es el siguiente: la ley que hasta el día de hoy rige la radiodifusión en nuestro país fue diseñada por el régimen terrorista que usurpó el poder en el '76 y de hecho lleva la firma de sus máximos exponentes. Esta ley y sus modificaciones posteriores permitieron la constitución de grupos multimediáticos que concentran una gran parte del mercado y mantienen un virtual monopolio de la información.

Como planteábamos en esta entrevista, "los multimedios son, en definitiva, empresas. Las empresas tienen una estructura jerárquica vertical y las decisiones que se toman en la cúpula bajan al resto de los empleados. La libertad de prensa en los hechos no significa “la libertad de los periodistas de publicar lo que quieran sin condicionamientos” sino “la libertad de los dueños de los medios de publicar lo que quieran”. El periodista que no esté de acuerdo con la línea editorial de un determinado medio se tiene que ir".

Esto genera un virtual control sobre la opinión pública, y estas corporaciones no están dispuestas a democratizarlo sin dar una dura pelea. Como señalara en su momento Joaquín Morales Solá en una crítica al Gobierno "El problema consiste en que la prensa se le mete en el medio. Innecesariamente, ha decidido competir con el periodismo por el control de la opinión pública. Ese es el conflicto de fondo, que no carece de palabras injustas y de agravios innobles." Por supuesto, "el periodismo" en este caso es un eufemismo de "los grupos multimediáticos" ya que es sabido que "el periodismo" no es el que decide las líneas editoriales sino los dueños de las empresas de comunicación”.

Y corto aquí, que esto se hace largo. Pero no sin algo del espíritu futbolero que no me caracteriza:

¡Vamos Cristina, todavía! Vamos por el cinco a cero, que nada es imposible, y hace tiempo se sabe aquello de que “El ataque es la mejor defensa”.

viernes, 21 de agosto de 2009

Que Veinte Años Es Mucho

1 comentario:
Condenaron a Chabán. Veinte años. Éste debe ser el único país en el que no se condena al causante del incendio, sino a quien no lo evitó —y basándose precisamente en haber intentado hacerlo—.

Me explico: Ni soy jurista ni he leído aún la fundamentación del fallo, pero lo que me llamó poderosamente la atención es que en la visión del tribunal la prueba del dolo es que “Chabán tenía el dominio de esta situación" y “podía neutralizar los factores causales”. ¿En base a qué lo dicen? En que “le pidió al público, por medio de un micrófono, que no arrojara pirotecnia, ya que se podía generar una tragedia”.

¿No significa eso, exactamente, que intentó evitar la tragedia pero no pudo porque no le hacían caso —le gritaban “botón”—, lo cual demuestra que NO tenía “dominio” y que, además, no hubo intención —es decir, “dolo"— de que muriera nadie, sino lo contrario?

El argumento recuerda al de cuando la destitución de Ibarra, quien, como expresó Rebot en la estocada final, "dejó a la ciudad sin cuerpo de inspectores" —al intentar depurarlo echando a los corruptos—.

Pero en el país del revés, al revés es el razonamiento, ¿o no? ¿En qué cabezas cabe llamar “asesinos” a quienes, presentes en el incendio y tan encerrados como todos, fácilmente podrían también haber sido víctimas fatales?

En las de Iglesias y otros familiares que, además, desde el primer día así llamaron —lo siguen haciendo— hasta a Ibarra. Desde entonces, no salgo de mi asombro al ver abogados y “analistas” doctorales, de saco y corbata, afirmando gravemente que al Jefe de Gobierno se lo debía condenar por “homicidio simple”. Repito, no soy abogado, ¿pero no es verdad que la figura de homicidio simple conlleva, necesariamente, intención de matar? "No fue incumplimiento e deberes —los vi decir—, Ibarra mató, asesinó"... Y lo repitieron, muchas veces, sin que un solo periodista se los cuestionara.

Lo que no se dice, en cambio, —es tabú— es que quienes sí causaron el incendio, quienes intencionalmente tiraron bengalas y candelas, podrían estar entre los muertos. Podrían haber sido los hijos de algunos de esos mismos padres que públicamente amenazaron de muerte a Chabán, a jueces, a Ibarra y hasta a los hijos de este último, y acaban de volver a decir “los vamos a matar” (a Callejeros, por haber sido absueltos).

¿O no? De estar vivos, con tantos testimonios de sobrevivientes que los vieron bien de cerca, ¿no sería más probable que los hubieran encontrado?

Me pregunto con qué criterio esos jueces absuelven a quienes —aunque lo nieguen— alentaban el uso de bengalas y es muy posible que ellos mismos introdujeran algunas al local, pero aplican penas severísimas a los que, a todas luces, no cometieron más delito que el de ser tan “vivos” e irresponsables como el 99% de los argentinos (especialmente, empresarios)?

Hace tiempo que esos familiares violentos, impulsores de “la ley de la turba enardecida” que quizá haya logrado amedrentar al tribunal —humano, al fin y al cabo—, esos que agredieron sin piedad a personas intachables si las hay como Estela Carlotto y Strassera, perdieron el derecho a mi respeto y comprensión. Lo que hacen NO está bien. No hay dolor que lo justifique, por más que desde la televisión perversa y esquizofrenizante nos quieran convencer (y han convencido a muchos) de que “el dolor” justifica cualquier cosa. La misma televisión, los mismos medios, que presentaban a Videla como “moderado”, y a las Madres como “locas”, “locas” que jamás plantearon justicia por mano propia, aunque sus hijos SÍ fueron asesinados y horriblemente torturados, víctimas del más aberrante de todos los delitos.

Uno de esos mismos medios tituló "193 MUERTOS Y NINGÚN PRESO" —siempre ¡SIEMPRE! queriendo corroer aún más mentes primitivas—.

El dolor, per se, NO da razón. Eso es parte del razonamiento “al vesre” de los argentinos (del cual esos medios tienen MUCHA responsabilidad). Como lo es decir, ante cualquier desastre, que “la culpa es del Gobierno porque no controla”. A ver: si un borracho, a exceso de velocidad, se pasa una luz roja con su coche en pésimas condiciones de mantenmiento, embistiendo peatones y matándose, ¿se podría decir que la culpa es del Jefe de Policía, el Comisario de la zona, o hasta el cana de la esquina, por “no controlar”, y el conductor no tuvo culpa por ser víctima?... Pues eso, más o menos, es lo que hicieron con Ibarra.

Sostengo que ese tipo de “razonamiento” no es solamente equivocado, sino hasta fascista —porque fascista es el ideal de tener todo y a todos controlados todo el tiempo—.

Veinte años es mucho, DEMASIADO. Pobre tipo, Chabán, víctima de su propia cultura. La nuestra, la de todos. Una cultura de la sinrazón.

Se Me Atragantó El Almuerzo

2 comentarios:
Ayer, almorzando con "La Legrand" estaban Stolbizer, Pérez (Adríán), y Sebreli. Yo también almorzaba, en casa. Contra lo aconsejable, me quedé escuchando un rato. No aguanté mucho más de un minuto o dos, pero fue más que suficiente.

Stolbizer decía algo un tanto vago y hasta medio ridículo, como que "lo importante no es la pobreza sino lo que la causa". Pero ahí estaba el intelectual Sebreli para explicar(nos):

-"La causa es el plan de Kirchner, lo que viene haciendo desde 2003" —dijo, cito de memoria.—. Con aire "serio", de intelectual que hace un análisis, lo dijo. Y a nadie en esa mesa se le movió un pelo. Peor, coincidieron, agregando que "la inflación" —también causada por Kirchner, es de suponer— es la culpable.

Y no aguanté más. Pero me quedé pensando: Pensando en qué pasará por miles de cabezas no muy acostumbradas a detenerse a analizar lo que escuchan, cuando, también almorzando, pero en sus casas, ven a estos personajes capaces de decir tales cosas con total impunidad. ¿Pensarán que antes de Kirchner nunca hubo pobreza? ¿Ni inflación?

¿Creerán que la inflación real es la que dicen las "consultoras privadas"? ¿Que, en todo caso, si hay inflación es culpa del Gobierno y NO de quienes aumentan los precios? (Yo sigo viendo, cuando hago las compras, lo mismo que expresé en "¿Cuál Inflación?" hace ya casi un año.

Me quedé pensando CÓMO SE HACE, qué hace uno ante el torrente de falsedades con que estos momios nos quieren lavar el cerebro para que estemos de acuerdo en tirar por la borda todos los (pequeños o grandes) avances logrados desde 2003, y "votemos para atrás"...

¿Cambiar de canal? Sí, hubiera sido aconsejable. Por salud mental.

Pero Me quedo pensando. ¿Qué hacer, con la impunidad de estos personajes, cómo se le hace entender a "Doña Rosa" o a mi amiga Liliana que el tipo es un CRETINO? Desde luego NO escribiendo aquí, ya que no leen.

Ah, pero aquí desde REGISTROMUNDO me avisan amablemente dónde está el video. Mejor que citar de memoria lo que uno vio al pasar. Justamente ayer, con amigos, decíamos que es bastante masoquista ver estas cosas —como leer las cartas de lectores de La Nación, etc.—, pero ¡hay que hacerlo! Por aquello, claro, de "conocer al enemigo". Me había olvidado que también estaba Clara Mariño. ¡Lindos personajes "democráticos"!

Ricardo Moura.