domingo, 7 de febrero de 2010

Economía y racionalidad

Orgullosos nos definimos como seres racionales, evolucionados individuos quienes superaron el primitivismo de sus antepasados homínidos. La ciencia y la tecnología desarrollada por nuestra especie -con alegría descubrimos-, se alejaron definitivamente de los umbrales de nuestros orígenes animales, e invertimos con esperanzado entusiasmo ingentes recursos en continuar su desarrollo.
Sin embargo, insistimos obcecadamente en aplicar en nuestra economía la receta liberal, más asociable con el estado salvaje de la naturaleza y con la ley del mas fuerte que nos muestran los documentales en algunas señales de la TV por cable. Tan claramente disociada del camino de la razón y la solidaridad que la humanidad eligió en tantos otros ordenes, diferenciándose así, del resto del mundo animal.

Y de esto hablamos, cuando escucho a compatriotas quejarse de que el estado argentino agobia con su presión fiscal, o que hay que reducir el gasto público. Hablemos de números, de cifras, de datos, no de palabras o de sensaciones.

Argentina recauda aproximadamente en términos del PIB un 24%, Brasil un 35%, EEUU un 37%, España un 40%, países como Francia o Alemania en el orden del 45%, y países como Finlandia, Suecia y otros en los que el nivel de vida es de los mejores del planeta en el orden del 50%. Estos promedios nos dicen, si lo pensamos un poco, que la gente que gana más está incluso en niveles aún mayores de los indicados. Porque están basados en un esquema progresivo, es decir, más paga el que más gana y más tiene. Cierto que mis números son de hace unos años, pero mucho no han cambiado. Y ahí está el tema central (en mi humildísima opinión): en que sin estado no hay nación, en que con un estado pequeño y sin capacidad no hay sociedad ni nación posible.

También, que si analizamos la composición de la recaudación fiscal Argentina, veremos que lamentablemente está basada en el IVA, es decir que pagan y aportan por igual quienes se desloman trabajando por unos exiguos ingresos y quienes, además de poseer una gran fortuna, evaden y eluden impunemente tributos al fisco.

Podemos aceptar como teoría general que lo correcto sería caminar/tender hacia un modelo progresivo basado en ganancias, pero la realidad es la que muestran estos gráficos que adjunto a este análisis, y sobre eso tenemos que actuar. Plantear otra cosa es negar la realidad o pretender que todo siga igual. Y esto es en lo que han resultado los acontecimientos de los últimos años en Argentina.

Tengamos en claro que los servicios que el estado presta en estos países a los que me refiero, que los subsidios que otorga a quienes tienen menos suerte, que el dinero que esa sociedad vuelca sobre los que menos posibilidades tienen y que permite que la rueda siga girando, lo hace porque previamente recaudó y mucho, y porque sobre todo pagan los que tienen para pagar. Y cuanto más se tiene más se paga.

Y acá debemos volver sobre nosotros: recaudamos un 24%/PIB imponiendo sobre los que menos fortuna tienen, y cuando se le quiere cobrar un poco a quienes deberían pagar y no pagan… y aún falta ajustar impositivamente sobre las rentas financieras… y aún falta…

Por si hace falta aclararlo a quienes no se llevan muy bien con las matemáticas, sumados IVA y SS aportan el 50% de la recaudación, es decir un 12% del PIB, en cambio Ganancias un 4,3% del PIB (donde también incluimos gente con ingresos no muy por encima del mínimo no imponible, no sólo los grandes ingresos), y finalmente los derechos de exportación (las retenciones a los combustibles, granos, etc.) aportan un magro 3% del PIB. Para que esto quede aún más claro faltaría contrastarlo con la distribución del ingreso en términos del PIB para comprender que la realidad es que en nuestro país no pagan impuestos los que ganan dinero, muy por el contrario, aportan más los más humildes. A diferencia, claro está, de los países a los que antes aludíamos, donde más pagan quienes más tienen.

Lo que esto nos señala, es que el gasto público argentino lo pagan básicamente los que menos dinero ganan. Cualquiera puede buscar el dato de cuál es la relación Gasto/PIB y compararla con el resto del mundo: en Argentina se gasta muy poco en términos del PIB, muchísimo menos de lo que los impresentables de siempre andan diciendo por ahí. La relación en nuestro país es del 14% (luego del pago de la deuda), cuando en los países “serios” es de al menos el 40%.

Sin ir tan lejos, sin cruzar los anchos mares, a Brasil lo que le permite ser una potencia mundial, presente en todos los foros internacionales, es defender la producción nacional; allí son patriotas hasta los militares. Antes de ser de izquierda o de derecha, primero son nacionalistas (en el buen sentido). En Argentina en cambio, existe un sálvese quien pueda histórico.

En definitiva, que la única forma de que vivamos en un país serio, como los del primer mundo, es que la riqueza se distribuya adecuadamente, que el estado invierta en que la sociedad funcione.

Si me lo permiten, tendríamos que pensar como en Europa piensa la gente del campo: al estado le reclaman que los subsidie (a los que les va mal, a los que les va bien pasan vergüenza si lo hacen) y no que no les cobre impuestos.

En todo el mundo todos quieren ganar dinero; lo que no sucede en el resto del mundo es que cuando el estado interviene para que no se distorsione el mercado un grupo de empresarios corten carreteras y bloqueen por la fuerza a los que desean seguir trabajando (y a quien lo intentó en España hace muy poco, se le mandó la guardia civil para poner orden, porque tus derechos económicos terminan donde empiezan los de los demás). También recuerdo cuando en Chile sucedió algo parecido con otro resultante, desafortunadamente.

Entonces, en la discusión política argentina, cuando alguien dice que hay que bajar los impuestos, que el estado agobia, que gasta mucho, está mintiendo. Y esa mentira sólo tiene dos orígenes, la ignorancia, o la infamia. Se puede criticar a los gobiernos, siempre sobran motivos para hacerlo, se viva donde se viva, pero no se puede ignorar la realidad, porque entonces uno corre el riesgo de ser manipulado, en contra de sus intereses.







Algunas fuentes:

Datos de Econométrica: http://www..ieco.clarin.com/2008/07/15/databankiii.pdf
Datos de la Facultad de Agronomía: http://www.agro.uba.ar/apuntes/no_1/sector.htm
Datos de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:PBI_Argentina_-_2005.png
Datos de la servicio de comercio de EEUU: http://www.comerciousa.org/argentina_editable/AMBIENTE.asp
Datos de la Academia nacional de agronomía y veterinaria: http://www.anav.org.ar/trabajos_publicados/18/Reca.pdf
Datos del CEMA: http://www.cema.edu.ar/~aed/CEMA_Oct_06.ppt
Datos del Centro de corredores: http://www.centrodecorredores.org.ar/cntrorpt/conferenciagonzalezfraga110608.ppt
Datos de CAME: http://redcame.org.ar/news.php3?id=1150
Datos de otra consultora: http://www.exante.com.ar/PUBLICO/anteriores/Abril%202005/050429.pdf
Nota de Clarín: http://www.clarin.com/diario/2007/03/10/elpais/p-02402.htm
Nota de El Correo: http://www.elcorreo.eu.org/esp/article.php3?id_article=1798







Fue publicado en Descubriendo los tesoros y en El Diario de Gualeguay.


3 comentarios:

Eva Row dijo...

Interesante.

Rafa Cuadrado dijo...

Son sólo números. Pero a mí me parece que dejan las cosas claras.

Ricardo Moura dijo...

"allí son patriotas hasta los militares". ¡Juá, juá juá juáaaaaa!

Excelente —como el post, con el que concuerdo 100%