lunes, 20 de julio de 2009

La Llamada

Estabamos un poco depre con los cortos, esta semana les dejo una comedia, desde Mexico, una parte de un largometraje formado por varios cortos, este es el mejor... ya me diran si no...

Cualquier comentario que haga les arruino el muy buen final... solo les digo que es de esos cortos que uno llama a los amigos para que los vean...

Saludos al grupo
PD: Aqui en España, donde vivo, estamos en pleno verano. No me extrañen, pero me voy un par de semanas de vacaciones al mediterraneo... nos vemos a la vuelta...

7 comentarios:

Eva Row dijo...

Es muy bueno el corto. La historia está bien contada. El final es impecablemente sorprendente. El sueño de todo narrador es sembrar la expectativa y sorprender de golpe en el final.
Ahora, todo ésto dicho con abstracción del tema de la historia.
En las películas, en el cine, el mayor de los logros es la identificación del espectador con el personaje o con la historia, o, si se trata de un contrahéroe, que las cirucunstancias lo justifiquen, en cuyo caso habrá una identificación con la ideología de la historia.
En este caso se trata de una mujer que mete los cuernos al marido, no recuerda ni con quién, amanece en un lugar extraño, no se preocupó de que debía llevar a sus hijos a la escuela, y finalmente se asumió en una relación homosexual.
Moralmente no hay identificación en la conducta de madre. En la cuestión homosexual no hay para mí identificación porque no soy homosexual. En lo particular a mi persona (insisto en lo particular a mi persona) dos elementos que le quitan simpatía a la historia. Sin embargo, el suspenso y un final sorprendente hacen la obra de caracter excelente.
Cuesta mucho escuchar, el audio es demasiado bajo de volumen.

Carlos Balmaceda dijo...

Dice un viejo chiste, en resumen, que nunca faltaron homosexuales, lo que falta es la plata... humor simple que toma esa teoría de que todo el mundo tiene su precio, quizás algunos muy pero muy alto, pero también lo tienen. Incluso hay, en los periódicos de estos días una chica, 30 años virgen y educada en la férrea moral cristiana, que vende su virginidad para pagar un costoso tratamiento que precisa su madre... y si la que lo compra es otra mujer? Su pagina dice tener ofertas por medio palo europeo... En Argentina, 25 millones de pesitos... bien, todo esto viene a cuento solo por que quería argumentar mi posición.

Nuestra educación, desde niños, nos inculca el nene-nena, quizás por eso nos cuesta tanto asumir algunas conductas... si sales a la calle, veras que esta plagado, por todas partes, de travestís. Se anuncian en los diarios, se insinúan en los semáforos... bien, los hombres que contratan sus servicios, ¿podemos llamarlos homosexuales? están teniendo sexo con alguien de su mismo sexo, solo que disfrazado, todo el mundo lo sabe, nadie se engaña. Y una señora, muy de su casa, con hijos, marido, amiga, muy heterosexual y clásica ella, decide tener una noche loca y se pone a disfrutar lo que dios le dio con otra mujer... hummmm ¿por eso ya es homosexual? y si lo es, el hecho de que una mujer así decida tener una aventura, ...le quita simpatía a la historia? Para mi se la agrega, la veo como una mujer con sus dos ovarios bien puestos que sabe disfrutar de su cuerpo.
Y con respecto a su marido... esa noche tendría que haber estado con ella. El que se va de Sevilla... pierde, siempre pierde.

Hay mucho para comentar. Lo único importante para mi, al fin, es que les haya gustado...

Saludos cordiales

Eva Row dijo...

Carlos,

a mí me gusta Beethoven y no soporto a Mozart. ¿Por què? no lo sé y si lo sabría no viene al caso. Pero estoy dispuesta a defender con mi vida el derecho de cualquiera a escuchar la música de quien quiera, aunque a mí no me guste esa música. Es el único modo con el que me aseguro que nadie me va a poder impedir escuchar a Beethoven. Así se organiza una sociedad, con el derecho a la diversidad.

Yo no soy homosexual entonces a mí el objeto de deseo se me presenta de genitalidad complementaria. Y por no ser homosexual rechazo como objeto de deseo al sexo idéntico.

Por lo tanto, me resulta dificultoso observar la sexualidad del que es diferente a mí.

Se da con los objetos de deseo de la comida. Si te sirven en un plato un ojo de buey, puede ser que no lo puedas comer, puede ser que la visión de alguien comiendo un ojo te resulte desagradable. Y tenés todo tu derecho.

No tiene sentido que te obligues a que no te disguste ver a otro comiendo un ojo. Simplemente, yo no como ojos, y el otro que coma lo que quiera pero que no me lo muestre a mí. Eso sí, yo voy a garantizarle que pueda comer su ojo de buey.

Este debate de franqueza se debe aún la sociedad para poder convivir sin problemas y sin hipocresía.

Si los homosexuales son el diez por ciento, es lógico que la sexualidad nene-nena sea considerada la más general y se muestre libremente sin saber si a alguien le disgusta verlo.

Tal vez los homosexuales sientan disgusto o desinterés al ver escenas de sexo heterosexual. ¿Por què no? Sería lògico.

Tal vez los homosexuales puedan pedir a los estados que garanticen la exhibición de tantas peliculas con temáticas de sexo homosexual explícito según su proporción . Eso me parece justo. Pero que cada sector consuma lo suyo, sin que se lo imponga al otro.

Yo no acepto los derechos del homosexual porque me parezca simpático su objeto de deseo. Debo aceptar sus derechos aunque no me parezca simpático. Mi parecer no debe influir en el derecho.

Si los hetersexuales fuéramos el diez por ciento, lo mismo sería. Yo estaría pidiendo que no me muestren sexo explícito homosexual.

De cualquier manera, ésta pelìcula ha sido muy delicada, prácticamente no se ha mostrado más que el comienzo de un beso apenas dado. No es ésta película el caso.

El tanque dijo...

Coincido con vos, Eva.
Una vez escribí un post luego de que hubieron dos marchas simultáneas, una de obesos y una de homosexuales. Cada una por su lado, la misma ciudad y con objetivos (y estéticas, lo fundamental) opuestos: los obesos marchaban por ser reconocidos como enfermos, los homosexuales, por ser reonocidos como iguales o no ser vistos como patológicos para poder ser tenidos por iguales.
La estética. ¿Por que los obesos no mostraban sus carnes o, mejor dicho, su piel chorreante de grasa y sudada, pidiéndole al Estado que los reconozcan como enfermos para acceder a beneficios médicos? Ambos colectivos (obesos y homosexuales) eran discriminados, antaño. Hoy siguen siéndolo pero no tanto. La estética de las marchas homosexuales es diametralmente opuesta, no hay ocultamiento, ¿buscan provocar (en una sociedad en la que ya nada provoca, salvo a las viejas y viejos)? Yo creo que no, creo que encarnan una estética de generalización, en la que los logros del colectivo son en realidad tendencias generales de la sociedad, la sociedad da, ellos noi logran nada. Eso me lo cuestiono, soy desconfiado con las tendencias de la sociedad; soy desconfiado con la despenalización de la marihuana que fumo (no llegará por piquetes y verdaderas acciones de fuerza que molestan como las que hacen los que nunca les llega nada, nadie puede creer que porque unos cientos de pacíficos rastafaris se junten a fumar marihuana y pidan su despenalización se logre, así, tan fácilmente); soy desconfiado de la eutanasia; y de muchas otras cosas más.
Pero vayamos al corto. Qué cosas pasan? Por un lado está la infidelidad y el aparejamiento de esta hacia "la más grave falta que jamás s epodría cometer en el planeta Tierra", afectar a un niño, ¡Oh, pobres almitas!; por otro lado está la amnesia, que le da la dinámica hasta desembocar en la homosexualidad que da la sorpresa y permite la reflexión. Entonces tenemos infidelidad, homosexualdad, amnesia y un cuarto elemento importantísimo, la narrativa construída a raiz de una infidelidad prototípica enre la protagonista y su amiga. Ehhhh..., para mi que el director quiere hacernos reflexionar porque cuando vemos como es el desenlace, con quien le fue infiel, se anula la valoración moral negativa que hicimos (el "que hija de puta"), nos reímos.

Eva Row dijo...

El tanque,
me encantó tu comentario, yo pienso cosas muy parecidas, y hace poco estuve leyendo un informe muy interesante sobre sexualidad donde explicaba que tanto la llamada heterosexualidad como homosexualidad son dos respuestas de la cultura, muy simétricas, que requieren de la anulación de un sector como objeto sexual.
A mi modo de ver, la sexualidad se encuadra en las posiblidades y anhelos culturales de cada uno. Nada es esencial, nada viene en la genética, todo lo humano es construído por la cultura. Y como bien dijo Freud, lo cultural se yergue sobre la represión de los instintos y también la dominación de unos hombres a los otros hombres. El control de la población con objetivos económicos de sistema, requiere de muchos métodos de manipulación, uno de ellos es el control de los cuerpos por medio de la conducta sexual exigida por la moral o la religión. Hoy sabemos que nada justifica la exigencia de una conducta sexual determinada, que cada uno hace lo que puede en ese sentido, siendo inactivo o promiscuo, o adhiriendo a algún regimen como el matrimonial, o siendo homosexual o siendo bisexual.
En el regimen matrimonial se puede hacer un tipo de vida que a muchos nos encanta y apostamos a tener un hogar con hijos y con toda la fiesta que se arma alrrededor, igual que cada inclinación sexual tiene sus cosas particulares. Pero hay que entender que para cada uno, la elección del otro le es ajena y no comparte el mismo universo de deseo ni el mismo universo de ideales. Lo que importa es que se respete el derecho a la diversidad, de ninguna manera uniformar los deseos hasta hacer desaparecer las diferencias de la superficie.

laotra dijo...

A mi el corto me gusto. La discusion me retrotrajo a una viejisima cancion de Moris, "escuchame entre el ruido" que habla de que somos algo mas que lo que el genero determina. Y termina diciendo estan ciegos son idiotas o que es lo que pasa aqui!!
parece que la sexualidad va a seguir dando que hablar.

El tanque dijo...

La sexualidad no existe más, o está por desaparecer.