martes, 21 de septiembre de 2010

Efectos

Días atrás, un muy joven muchacho que está comenzando la carrera de Psicología, me preguntó si el psicoanalista, cuando interpreta, por ejemplo, un sueño, no ejerce alguna influencia sobre el "paciente" (ya veremos a qué responde el encomillado). Evidentemente, o bien alguna lectura, o su propia fantasía le causó ese interrogante, y posiblemente también lo interpeló éticamente.

Para no aburrir a los amigos que tienen la amabilidad de leer estas líneas, resumo al máximo la explicación que le di, proponiéndole cambiar la palabra "paciente" por otra más adecuada: "analizante". Mientras que "paciente" remite a una actitud de espera, con una mayor o menor pasividad, el "analizante" es pura actividad: el sueño no son las imágenes del sueño, sino las palabras con las que se lo construye como relato para el analista. Es decir, el sueño son las palabras con las que el analizante construyó un relato que ofrece al analista para su interpretación. Destaquemos desde ya algo: la interpretación que se le vaya a dar será siempre en relación a la singularidad de ese sujeto, porque justamente en el sueño (como en los actos fallidos, los lapsus) se produce lo que podría llamarse un "efecto sujeto", la emergencia del sujeto propiamente dicha. Es a esto a lo que apunta la intervención del analista, y es ésto lo que, justamente, éste jamás podría "controlar" o "influír". La cuestión tiene varias otras aristas a considerar, pero para nuestro propósito no vienen al caso. Quedémonos con la idea de que se producen efectos, no susceptibles de cálculo, y que esos efectos nos hablan de una Otra Escena, de una legalidad diferente que la compone.

Ahora bien, estos efectos muchas veces no tienen una causalidad fácilmente discernible: interpretaciones que podrían considerarse brillantes construcciones intelectuales no logran el menor efecto, sencillamente porque no llegan a ese punto de verdad subjetiva, y a veces un simple silencio opera con mucha mayor eficacia. O a veces el efecto no se produce en el momento y quizá un mes después aparece en el discurso del analizante algo ligado a esto.

Nunca me canso de repetir una de las formulaciones freudianas sobre la concepción de la cura: "pasar de la miseria neurótica al infortunio corriente". Esto, en sí, y entre otras cosas, podría resumirse como un cambio de posición subjetiva frente al mundo: p/ej. dejar una condición de queja y plantearse qué tiene que ver uno, lo que hace y lo que deja de hacer, con las cosas que le ocurren.

Y acá sí llegamos al punto ligado a nuestros habituales temas; no tengo pretensión alguna de hacer un paralelismo entre las vicisitudes de un psicoanálisis con las temáticas políticas, económicas y sociales que atraviesan una sociedad, lo que sería un reduccionismo atroz, pero sí pueden destacarse algunos puntos para reflexionar.

Uno de ellos es que, para bien o para mal, en estos últimos años, el kirchnerismo nos ha obligado a todos a comenzar a pensar qué tenemos que ver, como sociedad, con lo que nos pasa. Efectivamente, más allá de las actuaciones "para la tribuna" que solemos ver de los políticos en la TV, en nuestro nivel, el de simples ciudadanos, se va dando cada vez más el debate de ideas sobre el tipo de sociedad que queremos. Todo está puesto sobre el tapete, con las pasiones que provoca, con los encuentros y con los desencuentros, sí, pero con movilidad. La única posibilidad de construír una sociedad mejor es no a través del consenso, sino de la fecundidad de las ideas, de su transformación, de su apertura multiplicadora. El consenso tiene algo de esterilidad, de conformismo. El consenso es el punto de acuerdo de detención de las ideas, de los actos, de la vida. Podría decirse que llegar al consenso es decretar la muerte de la transformación. La revisión del pasado, que a tanta gente incomoda, es condición para no repetirlo: la revisión del pasado es hacerlo hablar, descifrar su estructura, cortar su circuito repetitivo, poder efectuar su proceso de duelo. Los juicios a los asesinos de uniforme tienen que tener su correlato en los juicios a los asesinos de saco y corbata; en ningún caso importan sus decrépitos cuerpos : solamente el hecho de ser efectivamente alcanzados por la ley. Pero considero aún más importante que estas cosas ocurran en cada uno de nosotros, que en los mismos juzgados: el pacto simbólico que nos ata a leyes, que nos hace comunidad.

Otro efecto es que nuestra mirada sobre los medios de comunicación, ya no volverá a ser la misma. Quizá ahora podamos entender que, al ser los medios empresas dedicadas al negocio de la comunicación, se rijan mucho más por la libertad de empresa que por la de prensa, es decir, la mediación de selección e interpretación que ejercen entre los acontecimientos y el conjunto de la sociedad, están más determinados por sus intereses particulares que por su aporte al bien común, que es la información. Sobre este tema, tampoco podemos ya alegar un desconocimiento que nos exculpe, y, en todo caso, quedará librado a la posición ética de cada uno qué hace con ello.

Recordemos el desvastador efecto que tuvo a fines del 2001 cuando culminó el proceso por el cual el Estado abdicó de su función; volver a poner a la Política como rectora del destino de la sociedad está generando, por el contrario, la incorporación de los jóvenes como nuevos actores sociales, que hoy surgen por sus reclamos estudiantiles. También la posibilidad del casamiento para personas del mismo sexo fue posibilitada por un marco ofrecido desde la política.

Quien escribe estas líneas tiene claramente definido el lugar desde el cual lo hace. Con seguridad esto será leído por otras personas ubicadas en distintos lugares ideológicos, algunos más cercanos, otros en las antípodas, pero creo que a todos y a cada uno, nos es reclamable la honestidad intelectual de abandonar la posición de la queja , comenzando a debatir y definir el tipo de sociedad hacia la cual marchar, sí, pero con un espíritu constructivo: enunciando también, por qué no, qué estamos dispuestos a perder en ello, porque pasar de la miseria neurótica al infortunio corriente, tiene su costo, tanto para el sujeto, como para una sociedad.

10 comentarios:

Carmela dijo...

No sé si la sociedad tiene tan " claro" lo que quiere.
Y pasar de la "miseria neurótica al infortunio corriente" ... me parece que le da mucho miedo.Porque ello implica un cambio.Y todo lo que esté relacionado con el cambio a la gran mayoría : asusta.
Otro punto que me parece que tiene mucho que ver es que ...dudo que piensen en cambios para " todos"... porque el individualismo está instalado .
Me parece que en el reclamo del " bien común" están más involucrados los jóvenes .Ellos son los que apuestan a un cambio.
Buen artículo !
Induce a reflexionar!

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Carmela
Gracias por tu lectura atenta y crítica. No estoy planteando "cambios mágicos", masivos, profundos, un reposicionamiento distinto, pero algunas cosas han comenzado a mostrar -para mi gusto- virajes interesantes: la reacción de los jóvenes, independientemente de la forma adoptada y del resultado que obtengan, me parece de capital importancia. Aunque sea una minoría "intensa" la que lleva esa batuta, que los pibes puedan tener (de sí) la representación que son personas, con derechos, con existencia, los reposiciona de una manera diferente: ya no son sólo un formidable mercado de consumidores para celulares y play station, no, son quienes en pocos años van a tomar la posta en dirigir nuestra sociedad.
El matrimonio de personas del mismo sexo también ha sido un avance social importante, más allá que afecte directamente a una minoría: aceptarlo, aunque "haga ruido" para mucha gente, es un logro. Sigo en otro comentario

Sujeto de la Historia dijo...

Continúa

Sintetizando un poco, no es que la sociedad tenga tan claro lo que tiene, y hacia ello se dirija, sino, más bien, que se vayan dando procesos que lleven a una sociedad un poco más inclusiva, un poco más solidaria. Por supuesto, esto no es una teoría científica, hay mucho del deseo de quien escribe puesto, pero también hagamos el ejercicio de preguntarnos si hace 7 años siquiera nos imaginábamos estas cosas que están pasando...
y alguna parte del mérito que ocurran, también tienen que ver con nosotros.
Un gusto haber tenido este intercambio con vos, espero nos sigamos leyendo.
Saludos

Carmela dijo...

Entiendo perfectamente hacia dónde apuntan tus comentarios.
Es cierto que ha habido logros significativos .
Los chicos no van a callar las injusticias que en otro momento nos callamos nosotros , el tema de los homexuales , mal que le pese al Opus y a sus "adictos" , también es un avance contundente....los juicios otro avance más.
Pero no olvidemos que hay una gran cantidad de marginados que no tienen acceso a nada.
Nada significa: pan , vivienda y educación.
Mi ansiedad es generar cambios profundos que beneficien y " despierten" a los más desfavorecidos.
Hay mucho burgués facho suelto que implica un notorio peligro porque quiere la involución.
El 24 de marzo , por dar una clase a adolescentes , sobre el día de la MEMORIA.... dos padres casi me linchan.
Las modificaciones deben surgir del pueblo .
Y una gran parte está embriagada por la indolencia.Ésto es lo que me gustaría revertir.
Estoy de acuerdo con todo lo que decís pero no quisiera morirme sin ver un mundo justo y equitativo.
Saludos.

Sujeto de la Historia dijo...

Es imposible no estar de acuerdo con vos: la prioridad absoluta debe ser la inclusión, el ingreso con pleno derecho a la sociedad de los que han sido expulsados. En ese sentido, y sólo como paliativo, la AUH es una ayuda importante, porque además de su valor alimentario, incentiva la escolarización.
Respecto a los burgueses fachos, estimada, están mejor repartidos de lo que pareciera, no me extraña que te hayan querido linchar. Es la misma gente que en el 2001 coreaba "piquete y cacerola, la lucha es una sola", pero, no bien mejoró la economía (paradójicamente, con estos gobiernos) y pudieron volver a comprar plasmas gigantescos, volvieron a condiderarlos los negros de porquería que para ellos siempre fueron...
Saludos

Eva Row dijo...

Sujeto,
perdoname que recien leo el post. Me pareció fantástico. Es un acierto trasladar a la sociedad la frase de Freud que implica la cura, pasar de la miseria neurótica al infortunio corriente.
El estado de miseria neurótica de una sociedad es como vos decís, esa demanda pura, como la de un chico de 5 años, que exige, que se pone a llorar a los gritos, que patalea en el suelo con rabietas.
Aceptar el infortunio corriente es ser capaz de limitar la demanda a lo posible, valorizando los logros conseguidos, sin perder el norte de seguir paso a paso con lo posible que se va a abriendo a hachazos como en el desmonte.
El pueblo tiene que aprender a demandar. Y también a entender.
Cuando un chico de 5 años pide una cosa que el padre no le puede comprar, no entiende que el padre no puede, no lo puede entender. Los pueblos de estos tiempos deben aprender a entender qué cosas se pueden demandar y cuándo.
Creo que muchos de nosotros hemos salido de la infancia como ciudadanos, gracias a todo este tiempo magnífico en que todo se pone de nuevo en análisis.
Nunca más hablaremos de la independencia del periodismo. Ese concepto fue siempre mentiroso, no sólo ahora. Pero lo creíamos. Leíamos los diarios con mayor confianza. Ahora, por lo menos a mí, no me pasa más. Todo lo que leo o veo por la televisión, lo pongo en el tamiz de la duda. Siento haber crecido.

Gracias por este post, un lujo Sujeto.

Anónimo dijo...

eso es un relato del cliente al taxista, lo peor es subirse a un taxi y que te empiecen a criticar a cristina por la cartera o el pelo ! he tenido esas experiencias y tuve que decir pare en la esquina que me bajo ya.

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Eva
Ya te estaba extrañando. Escribí esto, y tengo ganas de seguir en esta línea, porque -supongo- en algún momento se deberá volver a hablar en serio en este país, digo, a discutir...
Sencillamente eso, no parece algo tan ambicioso ¿no?
Afectuosos Saludos

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Eva
Una alegría tu aparición, me extrañaba, de fierro como sos, que no hayas andado por aquí, tu casa.
Este post, y otras cosas que tengo rondando en la cabeza, se deben a que tengo enormes ganas se vuelva a discutir de política en nuestro país (y no de politiquería barata, crispaciones, Louis Vuitton, etc)
¿Seré demasiado ambicioso ? Por ahí, sí. Estoy un poco cansado de tanta histeria.
Un saludo con el afecto de siempre

Eva Row dijo...

Sujeto,
ando problematizada con la cuestión tiempo.
Mirá, yo tengo la convicción de que dentro tuyo hay mucho para dar en este sentido. Seguí por favor. Además de mí hay mucha gente que lee, y a muchos les podés estar haciendo el favor de iluminar cosas oscuras que no se comprenden. Tu conocimiento, tu estudio disciplinario en la cuestión de la psiquis humana, es un "capital" que se distribuye si vos lo exponés. Segui por favor.

Con todo cariño, y efusión.