lunes, 22 de marzo de 2010

¿Será capaz Argentina de encontrar su rumbo?


por Luis Paredes

El artículo de Atilio Guido Gandiolo, publicado en Cara o Cruz ("Argentina, país excepcional"), es interesante ya que incita a la reflexión y proyección histórica.

La construcción nacional, salvo dos periodos históricos precisos, fue dominada por políticas liberales o neo-liberales, lo que explica en parte la subordinación del mismo a intereses contrapuestos a las verdaderas necesidades de sus ciudadanos. Mi articulo no es ni complemento ni critica, sino que trato de dar una respuesta posible a su interrogante final : ¿Será capaz Argentina de encontrar su rumbo?

La “sorpresa” de 2003, fue justamente una nueva esperanza política dentro del caos económico y social imperante. No es mi intención alabar los logros de la gestión de Néstor y Cristina Kirchner. Nadie puede negar que el país se encuentra en mejor estado, tanto económico como social y que gran parte de los sectores relegados han sido favorecidos, pero no al nivel de las verdaderas necesidades. La pregunta que podemos hacernos es ¿cuales son los problemas a los que se les debe dar una respuesta?

Existen “limites” legales y objetivos. El primero de ellos es la Constitución surgida del Contubernio de Olivos. Instrumento concebido para que dichas políticas liberales sean permanentes. Así el ejemplo más evidente es la Ley de Minerías, modelo paradigmático del saqueo de las riquezas. La destrucción salvaje del medio ambiente, característica de un tipo de explotación, no es más que una consecuencia lógica. Es cierto que el veto a la Ley de Glaciares no ayuda para avanzar en la solución. Pero dicha ley no es más que una aspirina como tratamiento único de este cáncer. Recuperar la propiedad del subsuelo para la Nación es la única solución posible. Pero que esto, como el tema de la deuda externa, no sean la excusa de las fuerzas de “Centro- Izquierda” y un freno de “Derechas” que impida al gobierno avanzar en el buen sentido.

Otros dos puntos que me parece importante mencionar es el carácter “desprolijo” de la misma. Una Constitución aprobada en Democracia tendría que haber declarado como nulos y caducos todas las leyes y decretos impuestos de facto por las variadas y diversas Dictaduras Militares que se sucedieron en el poder a partir de 1955. Decretos de Facto que nadie declaro Inconstitucionales y hoy, incluso, un Juez impugna artículos de La ley de Medios, por lo cual es hasta ahora inoperante, re-legalizando así la Ley de Medios impuesta por la Dictadura en 1976. Lo cual es un contrasentido absurdo.

Esto es posible y “Constitucional”, por la falencia que apuntaba anteriormente, como por una ausencia mayor: una Institución Independiente por encima de los tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que en toda “serenidad” dictamine si Leyes y Decretos son acordes con la Constitución.

El ejemplo o modelo es el Consejo Constitucional en Francia al cual pueden recurrir los representantes elegidos por el pueblo para que dictamine, en caso de contestación.

No es casual que este Consejo Constitucional “falte” y que se deje esta importante función al criterio del Poder Judicial, que no es su vocación natural de “juzgar” actos políticos. Amen, que el Poder Judicial es el único que no es fruto del sufragio universal, y en el espíritu de la legislación es para ponerlo al abrigo de cualquier influencia política. Dejar en sus manos el poder político de decidir es situarlo “de facto” por encima de los otros dos poderes.

Es un Poder que en teoría tiene que ser Neutral… El caso de la Señora Jueza Sarmiento está recordándonos, que esto es “teórico”, pues la realidad es bien otra, tal como la denuncian los organismos de DDHH.

El sainete que vive el país con estupor, cuando se prona la “Calidad Institucional”, es un absurdo más de una Constitución que no está para ser el referente común de la “voluntad de vivir juntos”, (Ernest Renan) sino justamente para que esto sea interferido por la vieja tradición de “la Política Criolla” que siempre benefició a las minorías oligárquicas y nunca a la Nación.

Para terminar con este punto, sin ser un experto, me permito dudar de la Legalidad del Contubernio que nos rige. La Constitución de 1949 fue abolida por un Gobierno de facto dictatorial, por ende Inconstitucional. Toda discusión sobre aquello que es Legal o Inconstitucional en el país va a estar siempre viciada por esta situación.

Pero como no soy un “marciano” y comprendo que la política “es el arte de lo posible”, no lo considero pertinente ni de actualidad, es más, hasta sería irresponsable plantear esta cuestión en el marco político actual. Pero la Política es también Utopía, y tarde o temprano esta será una de las tareas mayores si queremos alguna vez ser Soberanos.

El verdadero mérito del proceso abierto en 2003, es que a pesar del esquema legal restrictivo, se pudo avanzar realmente en la recuperación de la Soberanía y un mejor Estado de Bienestar. El lector encontrará sus propios ejemplos que no faltan.

Otros de los temas mayores, es el problema del suelo: 56 % de la superficie cultivable está dedicado a la Soja transgénica que pone en peligro la autosuficiencia alimentaria de la población.

Esto representa un problema mayor del punto de vista de una producción agrícola sustentable. El uso masivo de agro tóxicos no solo significa el agotamiento de los suelos a mediano y largo plazo sino un verdadero problema de salud pública para quienes están expuestos a los mismos.

La medida cautelar, de impedir la fumigación, en proximidad de habitaciones, por primera vez aplicada por un juez la semana pasada, es una toma de conciencia, algo que “nadie tiene interés en ver”, tanto Productores como Autoridades. Una de las patas de la recuperación económica del país es la captación de una parte mínima de la renta producida por la Soja. Pero debemos ser conscientes de los riesgos que se corren pues estamos hipotecando el futuro, en beneficio de los mismos que se opusieron a la 125.

Las correcciones posibles, como me lo hicieron notar acertadamente los Compañeros Eduardo Paveto y Juan Carlos Montenegro están en la rotación de los cultivos, en proyecto por el Gobierno y en la reversión de los incentivos a los medianos y pequeños productores.

Tanto en la reforma y el control riguroso del sistema fiscal, muy bien apuntado por Atilio Guido Gandiolo. La reforma impositiva, es imperativa y posible si se "clarifican" ciertas cosas que "embroman" y restarían toda credibilidad en las intenciones. Si bien el INDEC le es necesario al gobierno, en su funcionamiento actual, ya nadie le cree a la hora de ir a comprar la carne. Hay que imaginar lo que va a suceder si se le mete la mano en el bolsillo a los grupos financieros dominantes. Por eso es importante no solamente combatir la corrupción sino ser didácticos e irreprochables.

En este marco conviene, entonces, preguntarnos para quien es funcional el modelo K.

O es un punto de equilibrio inestable, que cuando avanza en el sentido de la recuperación de la soberanía los gorilas gritan y son destituyentes: es la hipótesis “Nacional y Popular”.

O es el único posible racional dentro del neo-liberalismo para tener una cierta paz social: es la hipótesis “Centro-Izquierdista”.

El modelo K es pragmático:Desarrollo del mercado y consumo interno por la vía de la intervención estatal. Voluntad de orientación del crédito hacia la pequeña y mediana industria. Lo que le permite a la Argentina salir mejor parada de la crisis financiera internacional que a muchos países “desarrollados”.

Para decirlo en pocas palabras, reductoras, es cierto, es un modelo "neo-desarrollista". Marcó del Pont es la visualización del mismo, es "el otro modelo posible" dentro de los marcos impuestos por la “legalidad”. Los K rompen en parte con la ortodoxia conservadora y en ese sentido es un modelo virtuoso que, al no estar atado al mercado internacional puede soportar mejor la crisis sin que “el pueblo” tenga que “pagar el pato”, con “ajustes” una vez más o como el Gran Ajusticiamiento Económico en 2001. ( y no olvido a los asesinados en esas aciagas jornadas). También a esta posibilidad hay que decirle Nunca Más.

Esta es la razón del fuego cruzado y la crispación absurda de los neo-liberales. No tan “absurda” si pensamos en sus intereses. Hay que notar la cierta reticencia de los sectores industriales a "tirarse otra bala en el pie" como la Federación Agraria con la "125", por motivos politiqueros.

La implementación de un modelo Nacional y Popular supone una base política y social muy amplia; una organización política y social más o menos articulada de esos sectores que sean los actores y el apoyo de transformaciones beneficiosas.
La redistribución de la renta por parte del Estado, para que no exista Miseria, presupone entonces una acumulación de Poder Político Popular.

El armado de esta fuerza, tiene una primera dirección: de abajo hacia arriba, en coordinación entre ellas. Es cierto también, que si estos espacios territoriales no tienen peso político en "la superestructura", es imposible de realizar. La transversalidad ha sido hasta ahora inoperante por falta de referentes y dispersión. La realidad, producto de las políticas neo-liberales da como resultado una estructura "feudalizada" del poder político, pues “el control” del territorio es lo que cuenta. Y esto parece un obstáculo insalvable, no solo en la Representación Política sino en la realidad de los barrios o provincias.

La reforma de los partidos políticos tiende a fortalecer "dos polos de alternancia posibles" constituyendo alianzas con los ejes históricos de la superestructura política del país, Peronismo y Radicalismo, donde los dos van, según la coyuntura, a "mezclarse" y romperse a la vez. Sino ¿qué carajo hace Cobos ahí?, único caso de “cohabitación política” no decidida por el voto popular, como lo fue en tres oportunidades en Francia.

Romper esta dinámica, donde se pelea por la supremacía de esos polos binarios, va a ser difícil, como siempre lo apunto mi amigo Juan Carlos Alarcón. La tercera "vía", la transversalidad, no es operatoria, ya que en los pequeños números una fuerza marginal como la de Pino Solanas adquiere un peso "táctico" que no refleja su peso "estratégico". El poder emborracha, y hacen cualquier cosa, hasta se olvidan de quienes son.

El apoyo crítico tampoco es operacional, ya que se lo identifica “sin crítica” a los K.
Si se quiere construir, en el corto plazo, es necesario que los K salgan de su bastión y abran la participación y el dialogo con sus críticos.

Por otra parte, es necesario abandonar la mezquinería con respecto a los movimientos sociales, una gran mayoría “políticamente opositores”. No hay que olvidar que el sustento de los mismos son las condiciones sociales extremas que los convoca. No responder a estas justas reivindicaciones es no solamente inoperante y contraproducente sino injusto. Creo que es mejor que “Los barrios de Pie” trabajen y no que corten rutas. Y quienes le tienen miedo “al manijazo” político, por la ideología de los que conducen, es por que no tienen Política de Poder. Y esto es todo beneficio para la Democracia, ya que muchos “punteros” que hoy parecen como “indispensables” en el armado de políticas electorales, no lo son en un proyecto que quiera, de una vez por todas, erradicar la Miseria.

En este mismo sentido el proyecto de ley para favorecer el traspaso legal a los trabajadores de las empresas auto- gestionadas es un avance concreto, pues se vuelve al reconocimiento de la Propiedad Productiva como Propiedad Social. Allanar el camino de la lucha por el trabajo no puede que generar adhesión en los sectores que le son indispensables a todo Gobierno Popular.

Desde mi punto de vista, el pago de la deuda, con reservas, es secundario. Siempre se paga, "con reservas". Pero "el pago en si" no tiene otro sentido que de comprar la libertad financiera, ya que el repunte económico de 2003 hasta ahora se realizó por captación de la renta interna y desarrollo del mercado interno.
No existe inversión significativa de capitales extranjeros en la producción real, la que da trabajo y dignidad.
Por el momento la Argentina, para desarrollarse, no necesita del capital extranjero. Sí necesita "captar" la evasión de la renta, tanto del subsuelo, como del suelo. Ese es el primer paso, luego veremos.

En síntesis, el modelo K, es el único posible, pero que caiga de un lado o del otro dependerá del nivel de fuerzas políticas acumuladas y de la voluntad de construcción, en principio del Gobierno Nacional, por dentro y por fuera del Peronismo.
Existe un déficit de explicación de estas políticas... y dejemos de echarle la culpa a Clarín, pues la tarea es ofrecer un futuro honesto y justo para todos.