martes, 23 de junio de 2009

3 - Besos sin futuro

(contenido explicito) Cuidado cuando lo vean... uno de los mejores cortos que he visto este año, una produccion Argentina del 2004, vean vean... no van a querer que termine...

Ivana y David están en la habitación de un hotel. Se conocieron hace un momento y decidieron tener una noche de sexo... esta es una historia simple, que retrata ese particular mundo de las confidencias entre extraños... y la fuerza de dejar a los tuyos asi por que si...

(en los comentarios, cuando hayan, se habla del final y de todo el cortometraje, verlo primero antes de leer coments...)

Saludos al grupo

5 comentarios:

Eva Row dijo...

Carlos querido, no puedo ver este video, y tampoco el primero ¿qué pasará?

Carlos Balmaceda dijo...

Paciencia... lo revise y funciona todo ok. Probar de nuevo un poco mas tarde...
Saludos

El tanque dijo...

Muy bueno loco, muy bien representada la artificialidad primero y como pasan a la comunicación después. Tambiés me gustó el tono parodiante.

Eva Row dijo...

Bueno, por fin pude verla.

La historia plantea una situación de imposibilidad previa que luego encuentra el camino de poder ser salteada. Se trata nada más y nada menos, que de lo mismo que interesa sobre el tema del amor en todas las novelas de la historia: que el amor se cristalice por encima de las mayores dificultades, de los mayores impedimentos. Todas las historias de amor son iguales. Pero cada una de ellas es distinta, a pesar de pertenecer a la misma plantilla.

El amor es eso, una situación que se da sobre el impedimento subyacente. No ser amado y no amar es la situación de impedimento básica. ¿Cómo llegar a intimar con alguien real o imaginado? Ese es el requiebro lastimoso de los que nunca tuvieron la felicidad de la pareja, quizá por muy jóvenes o por muy desfortunados, y es también el requiebro de los que perdieron el amor y están otra vez solos, en el mayor de los desconsuelos.

Todos ellos esperan, pacientes o desesperados, que la situación del misterioso impedimento sea sorteada. Por eso la ficción que recrea la problemática, identifica a cualquier espectador, haya sorteado o no la dificultad, porque conoce la situación de cerca y lo conmueve.

Que dos personas sean un día dos desconocidos y al día siguiente crucen sus vidas en la relación más íntima por amor, es lo más asombroso y emocionante de los aconteceres de la vida. Se vive como un milagro, con inmensa alegría. Se pasa de la soledad a la complementaridad, como si antes uno hubiera sido sólo la parte separada de un todo cuya otra parte era desconocida y esquiva, y al día siguiente hubiera encontrado esa mitad que le faltaba y empezara a nacer de nuevo como persona, con otra vida, con una vida verdadera.

Esta historia en particular propone la dificultad más original: la de intimar y no alterar más tarde la relación de desconocidos. El planteo es provocador, es desafiante, ofrece a la vista un salto mortal sobre el precipicio, que dos deportistas hábiles están dispuestos a dar sin temor de estar en ningún riesgo.

Son dos personas que han acordado no saber sus nombres, y eso es importante, porque el nombre es una cualidad esencial de la persona. Sin nombre no hay nada, hay sólo cuerpo, animalidad, o espíritu si se quiere, pero no hay persona: la persona es cuerpo, espíritu y nombre. Es más, toda cosa en el mundo "es" recién cuando tiene nombre. Por eso lo del nombre es crucial. Y en esa línea, algo sucede, alguien dice el nombre del joven varón, y eso es suficiente para meterse como una cuña sobre el trato hecho.

A ella le "gustó" el nombre David. En realidad, diría un psicoanalista, lo que le ha gustado es la persona que tiene ese nombre. Y luego se desencadena el tren de acontecimientos como el del permiso para llamar David al niño que nazca por el trato de concebirlo, como el deseo de David de salir airoso de la comparación con los otros dieciséis, donde se muestra que el amor ha nacido en los dos.

Allí la historia llega al máximo nivel de suspenso, cuando en la despedida "diferente" a la de las otras relaciones, estalla el salto al impedimento. ¿Cuál es el motivo? ¿Por qué sucedió? No hay un motivo expuesto, sólo se expone el hecho crudo de que el milagro ha ocurrido. Es una confirmación de que la cristalización del amor es un misterio, y que nada que se proponga una persona puede sortear el efecto de los misterios. En este caso se propusieron ambos no enamorarse. Lo mismo vale para lo contrario. La propuesta es casi de índole filosófico sobre el amor. El misterio del amor es justamente aquello que lo hace tan valioso.

Opinión Cubana dijo...

Despacio, como animal en acecho me acerco a mi destino, me cubro los ojos para evitar esa primera impresión, para evitar que una lágrima se descuelgue de mis ojos y ruede por mi rostro en busca de la soledad.

Llego en silencio por esas calles que siempre me recordarán las horas de amor y risas, las horas donde las palabras se convertían en gemidos ardientes, esas calles sin adoquines, cubiertas por el habitual polvo de la ciudad.

Busco cualquier sombra que me devuelva mis recuerdos, cualquier rostro conocido que me regrese el saludo habitual, más no aparecen, no existen aquellos fantasmas que me acompañaban en mi adolescencia, en mis conquistas, en mi partida.

Camino por esas calles que no reconozco, aunque el olor me recuerda cada una de las historias vividas y no sé, de repente me detengo y otra lágrima deja al descubierto el rostro de mi tristeza, ya no queda nada, las casas están ahí y debieran ser las mismas, pero no, todo está revuelto, todo está en el presente.

Despierto cubierto por la nostalgia, empapado por el aroma a café que me llega desde el restaurant de la esquina. Camino desnudo por la habitación y me asomo a la calle y entonces me doy cuenta que no estoy en La Habana, que no estoy en el Vedado, sino que estoy en un hotel colonial de la Avenida Broadway y la 28 en la Isla de Manhattan, en la ciudad de Nueva York y me regresa el alma al cuerpo, y dejo de pensar que todas esas calles donde pasé mi juventud hubiesen cambiado.
Entonces decidí tomar una ducha y salir a caminar en busca de ese aroma que tanto me recordó a mi añorada Habana.

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