domingo, 9 de febrero de 2014

El tiempo no entiende de condiciones

"De un tiempo a esta parte, el oficialismo comete errores que muchos de quienes defendemos a grandes rasgos este modelo relativizamos, en mayor o menor medida; no por haber dejado de citarlos, a los errores, a los temores, a los peligros, sino porque se interpretó e interpreta que esas macanas, y esos riesgos, quedan en un puesto (muy) secundario cuando se los compara con lo que podría ocurrir si esta experiencia concluye mal."
Dijo Eduardo Aliverti en su editorial de Marca de Radio, del que comparto el texto y el audio, y que concluye diciendo que: "El momento para preocuparse gravemente será aquel en que el kirchnerismo pudiera dejar de parecerse a sí mismo. No antes.".

Sí, es verdad que nos quieren vender un escenario de catástrofe que no existe, y que la oposición sólo tiene en claro que quiere terminar con el kirchnerismo, pero tenemos que plantearnos porqué le damos letra. El error de desvirtuar él índice de precios que le da letra tanto a los necios como a los hijos de puta, permitir que se atrase el tipo de cambio, no actuar sobre las causas de la inflación con más ímpetu (la ley de la oferta y la demanda, es decir, que la demanda sea más intensa que la oferta, ergo que haya más oferta), valen como ejemplos paradigmáticos. Cierto que la actual gestión económica está corrigiéndolos, pero no todos. Además, la economía es política, y esto no parece estar claro. Tenemos que empezar a preocuparnos por nosotros, en que solemos estar muy relajados, confiando en demasía en la mística, en la infalibilidad de quienes conducen, y en no darles letra a los necios, y a los hijos de puta.

Como muy bien apuntó don Aldo Ferrer:
"La Argentina es, yo creo, el país más democrático de América latina desde el punto de vista de la participación política y de la capacidad del sistema político de influir en la realidad. Pero el tema es cómo administramos ese potencial político para construir proyectos viables. Porque ya nos ha pasado, hemos tenido en otros tiempos proyectos nacionales y populares que (por infinidad de factores) se desestabilizan y abren la puerta para que vuelva el pasado. Y no es solo que el pasado tenga tanto poder de bloqueo para que el cambio no sea posible porque, si fuera así, no tendríamos alternativa. Creo que hay que observar en la propia conducta de los sectores nacionales y populares: qué es lo que hacemos mal para no poder terminar de consumar una transformación profunda."

Y es un ejercicio fundamental en esta hora respondernos esta cuestión. Y francamente creo que no hay una respuesta única, quizá haya una lista larga de ítems. Posiblemente el primero de ellos es creer que tenemos la verdad. En esto cómo en todo, lo que más daño nos hace es la necesidad de certezas. Quizá el segundo, como derivado de éste, sea la necesidad de banderas. Envolver nuestros discursos en banderas también nos suele hacer mucho daño.
En fin, que imagino una lista larga, y dinámica.

Finalmente, en el mismo programa, en su habitual columna Carlos Heller, dijo que "No alcanza con una Junta Nacional de Granos, ni con recuperar el IAPI, porque los puertos son privados, y no tenemos flota propia."
Lo que es indudablemente cierto. Sucede que como me advertía mi abuela con infinita sabiduría gallega: debemos tener cuidado con lo que estropeamos, porque hay cosas que se rompen en un minuto y no alcanza una vida para reconstruirlas. Y, agrego yo, el tiempo no entiende de condiciones objetivas ni subjetivas...

Todos miramos la política a partir de nuestra experiencia de vida. Luego podemos incluso pararnos por encima, pero está bien que así sea. Yo siempre hablo de los tres niveles de análisis, que no tienen porqué ser equivalentes, pero no pueden ser contradictorios. Nos conectamos con la realidad en tres niveles, el más cercano a nosotros, el núcleo medio, que incluye a nuestros amigos y familiares, ese grupo que con más y con menos sabemos quienes son y tenemos opinión acerca de qué le paso y porqué, y el exterior, que es el que vivimos a partir de lo que nos relatan otros.

En los últimos años se cometieron algunos errores, que como más de una vez dije, y más de uno se enojó, si bien no modifican el balance de la gestión del actual gobierno, que sigue siendo positivo, generaron dificultades que se pudieron haber evitado, cuyas consecuencias aún no estamos en condiciones de mensurar. Hasta donde veo, Kicillof las está corrigiendo. La hago fácil: de la lógica de los 3 pilares es de la que está intentado convencernos a todos: moneda competitiva, superávit fiscal y comercial. No lo subestimen al pibe.





Publicado en Descubriendo los tesoros.