martes, 20 de agosto de 2013

Palabras generadas por el mejor silencio

Con los resultados en la mano, comprobamos que el FPV hizo la peor elección luego de 2003, equivalente a la de 2009. La dispersión y confusión de la oposición disimula el mal resultado, pero no lo modifica. Podría decir que luego del peor año de gestión eran posibles (sé que muchos me cuestionan esto que afirmo, pero así lo veo), pero francamente no era esperable bajar del 35%. Si bien la verdad se sabrá en Octubre, hay que replantearse algunas cuestiones irritantes, sobre todo las exageraciones innecesarias.
No me inquieta Octubre, con este mapa nada cambiará más allá de las usuales operaciones mediáticas de los medios de comunicación propiedad de esos grandes grupos económicos que entre otras cosas se dedican al negocio de la información, sí el 2015: debe el gobierno aprovechar la situación para fortalecerse. El dato bueno para el gobierno es que muchos en la oposición se pasarán los próximos dos años hablando de fin de ciclo. Pero para que eso le juegue a favor deberá pararse sobre la realidad, y conducirla, no enfrentarse a ella.

Igual no hay que exagerar, si luego de una década de gobierno, si luego de un año complicado, estamos hablando que el FPV mantiene y aumenta su representación parlamentaria, hay que ser prudentes en la crítica y en la preocupación. La oposición está mucho peor electoralmente, y no cargan con la responsabilidad y el desgaste de la gestión.

Francamente me resulta divertido escuchar algunos análisis políticos sobre el resultado electoral de las PASO. Las mismas personas que dicen que el PRO ganó en Capital, habiendo obtenido el 31% de los votos, siendo estos segundos a casi 3 puntos del primero (cierto que frente a un amontonamiento incierto) y con el tercero con casi el 20% de los votos, dicen muy sueltos de cuerpo que el FPV perdió estrepitosamente a nivel nacional, donde obtuvo un ¡31%! de los votos, con el segundo a 14 puntos atrás de él, y luego una enorme dispersión que en la insólita alquimia de sumarse constituirían un tercero en disputa, de momento, para disputar el segundo lugar de las preferencias de los electores argentinos.
Pongámonos de acuerdo, o perdieron todos (todo indica que es el análisis más preciso), o ganaron todos.
Sospecho que de fanáticos y necios está regado el camino al final del ciclo.

La economía siempre pesa en el voto de los argentinos. Aquí hay (Las expectativas económicas volvieron a mejorar en julio) algunos números para analizar, como de quien vienen, pero con sensatez. La economía viene mejorando en los últimos meses, pero la sensación de mejora aún no está instalada. Relato contra relato, nunca se debe perder de vista que la mayoría vota pensando en su propio y personal destino (léase bolsillo).
Tiempo al tiempo, y los objetivos claros.

Leo en "El estadista" que: "...aún cuando el FpV no puede controlar la sucesión digitando al candidato, tiene recursos para controlar la sucesión liquidando candidatos. Los próximos dos años no van a estar caracterizados por negociaciones para imponer candidatos sino por negociaciones para evitar candidatos”.
Lo que comparto porque si el Gobierno valora su tiempo, los próximos dos años empiezan en los próximos dos meses.


Toda mi vida soñé e intenté conseguir el mejor empleo, con el mejor sueldo posible. Pero nunca me quedé sentado en casa esperándolo, nunca me quedé cruzado de brazos no aceptando nada menos que la perfección, viviendo de los demás, sólo quejándome. Siempre salí a enfrentar la realidad, y asumir que había que lograr lo mejor con eso que había; y eso que había, aún imperfecto, debía hacer que sea lo mejor posible.
Así es la vida, y así es todo en la vida, en todos sus niveles. No sólo mi vida, la vida de todos. Así es también la política, naturalmente.
Acepto que te quedes esperando la carroza, es tu decisión no aceptar nada menos que la perfección, aún si ésta no existe, pero no que me cuestiones por intentarlo, y en ese camino hacer que la realidad sea mejor que antes.
En estos días intensos, al que le quepa el sayo que se lo ponga, y si no que siga de largo...




A veces el silencio es la palabra justa, la que enciende las luces, la que mejor se escucha, la que place o se sufre cargada de milenios, la que otorga hermosura, la flor del pensamiento. En ese momento de la clara armonía, de la mejor tristeza, de la entera alegría. Es el gran fundamento que ronda a la grandeza: tu palabra y la mía habitan el silencio. Por eso la palabra debe ser pronunciada como una ceremonia con aire de campanas, una fiesta del alma, farol del pensamiento, porque fue generada por el mejor silencio.
(Hamlet Lima Quintana)

Publicado en Descubriendo los tesoros.