miércoles, 13 de julio de 2011

Advertirle a los santafesinos


No tengo el nombre de Fito, ni tampoco vivo en la Capital, pero es notable la coincidencia que encuentro al leer la nota que tanta polvareda levantó: "Da asco la mitad de Buenos Aires." Primero habría que pensar cómo pronuncia el cantante la palabra asco: note el lector lo siguiente, cuando alguien quiere expresar que, por ejemplo, un caramelo le desagrada dice "mmm, qué ajco", sí, con j. Haga el ejercicio con kiosco: kiojco. Ahora bien, si uno siente gran repulsión por, no ya una comida, sino un ser humano o situación, dice "me das assco", sí, pronuncia la ss casi dos veces; nadie dice kiossco.
Entiendo que el domingo por la noche, Fito, solo o acompañado, en su casa, cama, recostado, sintió assco. Y es llamativa la coincidencia porque yo, rosarino, con ciertos rudimentos de filosofía, sentí, ante Macri, sus secuaces, los adláteres de abajo, los coloridos globos y la música funcional, repugnancia. La RAE dice: asco: "impresión desagradable causada por algo que repugna." De nuevo, repugnar: "causar aversión o asco. La mentira me repugna. Ese olor me repugna" ¿Cuál es entonces el problema en afirmar que algo da asco o repugna? ¿No es la puesta en escena que se vio el domingo en el salón de fiestas del PRO una gran ficción -en el peor sentido de este término- que repugna?
Ahora que pienso, tal vez mi acuerdo con Páez, no sea más que una excusa para advertirle a los santafesinos que si el cómico de tercer orden gana las elecciones a gobernador varios serán los estómagos que el domingo 24, de noche, en la cama, o en el baño, arrojarán por la boca los restos pútridos de todo un día, y por qué no, de la vida entera.