domingo, 23 de mayo de 2010

Contestando a Sujeto de la Historia

Tengo que agradecerte tanto que hayas leído esos posts y que hayas visto esa simetría entre dos puntas de la sociedad, tan distantes entre sí.

Sinceramente yo fui incapaz de darme cuenta de esa coincidencia llamativa. Vista de este modo la problemática sale de la chatura del plano y adquiere volumen. Es mucho más interesante y ya puede divisarse el dibujo de una función lineal que atraviesa las dos puntas: por un lado el excluído y por otro lado el autoexcluido. Ambos quedarían sin ese Nosotros que se gesta en el mito fundacional.

Y en ese camino eché una mirada a otra punta, acá incluiría a un nuevo actor, con el que haríamos un tríptico: el capitalista aristocratizante, que funda su Nosotros excluyendo a los que no tienen capital. Tendríamos entonces al que excluye, a la víctima excluida, y al que se autoexcluye. En el medio nos queda una porción de gente ilusa que incluye a todos, pero ignora que unos lo excluyen y que otros se excluyen a si mismos.

Resulta paradójico que algunos sean víctimas de exclusión mientras otros se excluyan voluntariamente.

De esos tres me interesa el mecanismo que opera en el intelectual. .

Me gustaría entender qué racionalidad fría puede resistirse al beneficio esencial de "la eficacia simbólica" a la que te referías en la construcción del Nosotros. ¿Cómo opera eso? ¿Cómo alguien puede postergar eso? ¿No será soberbia intelectual y afán elitista la que desdeña un orden de inclusión impreciso pero extenso y generoso para aspirar a otro más exigente? ¿O será una excusa del intelectual temeroso de vivir la vida en lugar de sólo pensarla?

Digamos que algo parecido también podría suceder con el intelectual cuando en lugar de tratarse de asuntos relativos a orígenes se trata asuntos relativos a metas finales. Digamos que sería el otro extremo del tiempo: principio-final.

Tal vez tenemos el cuadro completo si observamos el apego que tienen muchos intelectuales a la utopía sin pasos intermedios, sin concesiones, sin negociación, en lugar de aceptar la lógica de ir alcanzando metas en dirección al objetivo final.

Espero seguir conversando sobre el tema.

2 comentarios:

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Eva

El agradecido soy yo, porque leyendo tus post fue que pude elaborar lo mío.

Con respecto a lo que sostenés, se me ocurre que la exclusión económico/social no implica necesariamente exclusión del orden simbólico, es más, no dudo en que en este grupo vas a encontrar quizá identificaciones más fuertes y persistentes que en otros grupos, como aquellos que tienden a "autoexcluírse". Respecto a esto, opino que en estos últimos casos se trata más de privilegiar algunas identificaciones, algunas pertenencias, por sobre otras: así, p/ej., alguien puede sentir que los avances y conquistas graduales deben ser descalificadas, porque de lo que se trata es de la Revolución. Si hay una pregnancia tan acentuada de la idea revolucionaria, los avances graduales hasta pueden ser un obstáculo, porque demorarían, postergarían la "reacción popular"
que llevaría a la revolución. Así suelen pensar quienes se sienten "la vanguardia", no excentos de soberbia y sectarismo. Claramente hay un nosotros, pero "forzado". Ahora bien, hay multitud de personas con ideas revolucionarias, pero que aceptan, reconocen y acompañan procesos como el que vivimos. Claramente, dentro de ese mosaico de pertenencias, está jugando prevalentemente la de un "nosotros nacional". Daría para pensar mucho más, esto es una punta que se me ocurre.
Saludos

P.S.: espero que ningún sociólogo lea este comentario

Eva Row dijo...

gracias otra vez.